
¿En qué momento se cambiaron los planes de gobierno, los debates técnicos y el diálogo directo con la población por orquestas, bailes, TikTok virales, desorden público y personajes de farándula?
El próximo 4 de octubre se realizarán las elecciones regionales y municipales 2026. Más de 26 millones de peruanos elegirán 25 gobernadores regionales, 196 alcaldes provinciales y 1696 alcaldes distritales (ONPE). Si bien la prensa nacional está concentrada en la elección a la alcaldía de Lima Metropolitana, en las regiones también hay convulsión política. Preocupa, por ejemplo, que no haya habido un debate técnico sobre el problema del agua en Cajamarca o sobre el acelerado crecimiento urbano de la provincia. En Piura, se ha notado la falta de preparación y propuestas sobre la inseguridad ciudadana y el Fenómeno de El Niño, siendo este último un tema fundamental, ya que la región, por su ubicación, infraestructura e historia climática, es uno de los territorios más vulnerables. La lección más cercana fue en el FEN 2017. Por otro lado, la gestión de obras paralizadas y la capacidad de ejecución del gasto público también han sido temas ausentes. A esto le sumamos la idoneidad de los candidatos. De acuerdo con una revisión de la plataforma El Poder en tus Manos, 150 candidatos a gobernador regional tienen condenas penales, mientras que el número de candidatos a alcaldías provinciales y distritales con condenas penales sube a 334 y 1255, respectivamente. Preocupa también que 63 candidatos a alcaldías municipales tengan condenas por violencia familiar.
Este panorama, que evidencia la falta de propuestas, preparación e integridad de muchos candidatos y sus agrupaciones políticas, ha aumentado la incertidumbre, la desafección política y la indecisión del voto. Lamentablemente, nos encontramos frente a otra oportunidad perdida. Lo que debió ser una campaña electoral para que candidatos y ciudadanía dialogaran, de manera horizontal, sobre las prioridades y los retos de sus territorios, terminó siendo, nuevamente, un desfile de promesas sin sustento, de bailes que se viralizan en internet, de calles y avenidas saturadas de propaganda y de símbolos culturales politizados, aunque las propuestas en materia cultural brillen por su ausencia. Lo emocional se posiciona por encima de lo técnico. ¿Las consecuencias? Autoridades que van a llegar al poder sin preparación y sin conocer sus realidades locales, y una población con altas expectativas que muy pronto terminará —otra vez— decepcionada.

¿Las consecuencias? Autoridades que van a llegar al poder sin preparación y sin conocer sus realidades locales, y una población con altas expectativas que muy pronto terminará —otra vez— decepcionada.

El arte en Perú se ha convertido en una herramienta de incomodidad y reflexión en medio de la convulsión social y política del país, desafiando narrativas impuestas.

La falta de protección legal para las mujeres sigue siendo crítico, con un sistema que justifica y normaliza la violencia. Datos muestran que una gran mayoría de hombres acepta la violencia hacia ellas.

En un contexto de desconfianza institucional, el nuevo gobierno deberá implementar un enfoque descentralizado y colaborar con la sociedad civil para abordar problemas estructurales.

En muchas zonas, sobre todo rurales, las organizaciones de base, las rondas campesinas o los frentes de defensa son la primera línea de atención frente a los casos de violencia.