Peligro: novelas artificiales, por Mirko Lauer

"Es, a su manera, un succès de scandale, un éxito de escándalo, y muchos van a querer saber si los del Goncourt se equivocaron"

Thélyson Orélien
AFP

El premio anual de novela Goncourt, el más influyente de la lengua francesa, acaba de desembarcar a uno de sus nominados al sospecharse que su obra fue producida mediante la Inteligencia Artificial y, además, plagiada por partes. El escritor en este caso es el haitiano-canadiense Thélyson Orélien.

El vetado es un autor con media docena de novelas muy bien acogidas, y no es el primer escándalo en los 120 años del premio. Pero esta vez lo llamativo ha sido el motivo: presentar una obra hecha con IA descalifica. La idea parece ser que el firmante del libro no lo ha producido, que se ha aprovechado de los talentos de una máquina.

Detectar si un texto ha sido producido por la IA se ha vuelto un ejercicio socorrido. Unos métodos apuntan a la estructura gramatical, otros a las repeticiones, y todos, en el fondo, buscan tics en la redacción, como los de un jugador de póquer. Wikipedia se declara libre de IA; en The Economist ya ayudar a detectar es casi un servicio a los lectores.

Parte del asunto con la IA está en que usarla es un pecado de lesa originalidad. Pero más serio es que cada vez más países solo reconocen derechos de autor a obras producidas por seres humanos. Lo cual, para un premio literario, es un problema insalvable. Además, ¿a quién se está premiando en el fondo?

En las novelas, hay el peligro de que estas empiecen a salir de una línea de montaje. Quizás algunos bestsellers ya lo han hecho, indetectados. Con lo cual empieza la búsqueda del equivalente del producto hecho a mano, que equivale a decir, hecho a la medida, en otras áreas. ¿Pero escriben todos los humanos novelas tan buenas como las máquinas con IA?

En las frecuentes enumeraciones de empleos que la IA va a hacer desaparecer todavía no figura el de creador literario. Pero ya asoman en el horizonte los concursos para textos producidos por (o con) la IA, a los que podrían seguir las competencias entre máquinas y humanos, se entiende que con un jurado mixto.

Mientras tanto, a la novela expulsada del Goncourt, C’était ça ou mourir (Era eso o morir), le va a ir muy bien. Es, a su manera, un succès de scandale, un éxito de escándalo, y muchos van a querer saber si los del Goncourt se equivocaron. Es decir, comparar al expulsado con el ganador.

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