Delcy Rodríguez en la ONU, por Mirko Lauer

"¿Qué piensa el chavismo en casa? ¿Siente un alivio frente a un sistema que obviamente no funcionaba más allá de la cúpula? ¿O se siente víctima de una puñalada por la espalda?"

Mirko Lauer
Mirko Lauer

La visita de la presidenta interina Delcy Rodríguez a la 81.ª Asamblea General de la ONU podría, quizás, cambiar las cosas en Venezuela. Su primera reunión con Donald Trump fortalece su imagen; mientras tanto, María Corina Machado no puede ingresar a Venezuela. Rodríguez habló como una efectiva presidenta, en su discurso y en privado.

Para algunos analistas, lo clave de la visita ha sido el encuentro personal con Trump, donde hablaron de elecciones. Para otros, ha sido la indiferencia de Rodríguez frente a los ataques de Trump a Cuba. También ha levantado cejas la dedicación de la interina al tema económico, en las ramas de petróleo, minería, comercio y también seguridad.

Entonces, la Asamblea ha asistido, y con ella la ciudad de Nueva York, a dos grandes silencios: frente a la palabra Cuba y frente a la palabra imperialismo. El primero habla de una gran distancia frente a la hora crítica de la isla. El segundo da a entender que podría estar pasando la hora crítica de Venezuela. También está el silencio sobre Machado.

Los seguidores de Machado protestaron fuerte ante la presencia de Rodríguez. ¿Ven en ella una fuerte competencia electoral con apoyo del norte? ¿O una potencial dictadura con apoyo trumpista? En todo caso, el discurso de Rodríguez no es lo que se esperaba en su discurso ante la ONU, trufado de pragmatismo económico y acercamiento a EE. UU.

Otra mirada crítica al discurso de Rodríguez podría ver el lanzamiento de una nueva Venezuela como el prolegómeno de un primer ataque militar a Cuba. Algo de eso ha insinuado Trump desde sus palabras en la ONU. Dijo que están dispuestos a usar la fuerza militar para defender los intereses de su país e ir contra los cárteles de la droga.

En lo diplomático, el mensaje de Rodríguez fue sofisticado, con el pedido de un regreso de Venezuela al sistema multilateral, una defensa del diálogo y la cooperación, y el regreso a las relaciones con los entes financieros internacionales. Tanto así que se reunió con el Banco Mundial, el FMI y el BID.

¿Qué piensa el chavismo en casa? ¿Siente un alivio frente a un sistema que obviamente no funcionaba más allá de la cúpula? ¿O se siente víctima de una puñalada por la espalda?

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