
Hay decisiones que dicen más que cualquier discurso. Ayer, mientras la presidenta Keiko Fujimori declaraba ante la Asamblea General de la ONU que el crimen organizado debe ser enfrentado como enemigo del Estado democrático, en Lima su gobierno firmaba una orden que contradice todo lo que ha sostenido públicamente sobre la PNP. Jhonsson Smit Cruz Torres, alias Jhonsson Pulpo, cabecilla de Los Pulpos, irá a la Base Naval del Callao. El mismo recinto que alberga al exasesor criminal de su padre, el señor Vladimiro Montesinos, tras su captura en 2001.
La razón es la misma en ambos casos y el país lo sabe: el Estado peruano reconoce que sus cárceles comunes y su propia policía están tan penetradas por el crimen organizado que Pulpo seguiría operando desde adentro si lo mandaran a cualquier otro lugar.
Eso es lo que el gobierno ha negado sistemáticamente mientras defiende al comandante general Arriola, mientras evita hablar de reforma policial y mientras presenta cada captura como una victoria del Plan Escudo. Pero una sola firma lo desmiente todo. La decisión de mandar a Pulpo a la Base Naval la tomó el propio gobierno.
El mismo día que eso ocurría en Lima, la presidenta proponía en Nueva York que las organizaciones criminales sean reconocidas jurídicamente como grupos terroristas. La Convención de Palermo del año 2000, ratificada por 147 países, incluido el Perú, ya establece los mecanismos precisos para combatir el crimen organizado transnacional: cooperación internacional, extradición, trazabilidad financiera. El caso más documentado de la lógica bélica que propone la presidenta Fujimori es México, donde Felipe Calderón declaró la guerra al narcotráfico en 2006 con el mismo lenguaje. El resultado fue más de 350.000 muertos en quince años y cárteles más poderosos que antes.
Lo que queda pendiente tras esta confesión autoinfligida es la reforma institucional de la institución policial. Pulpo está en la Base Naval porque las instituciones destinadas a esa labor están capturadas. Reconocerlo públicamente es el primer paso para empezar a repararlas.

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