Opinión

"Estamos en un equilibrio económico de bajo nivel, y eso no puede continuar", afirma director del BCRP, José Távara

A diez días de un cambio de gobierno, conversamos con el reconocido economista peruano sobre lo que sostiene la estabilidad del país y lo que la amenaza desde adentro.

"Estamos viviendo la prosperidad falaz de la que hablaba el gran maestro Basadre.",  advierte Távara
"Estamos viviendo la prosperidad falaz de la que hablaba el gran maestro Basadre.", advierte Távara | La República | Marco Cotrina

Lo cité pensando en cifras y terminé hablando de huacas abandonadas y un niño que nace en Huancavelica. José Távara deja en agosto el directorio del Banco Central, después de cinco años sin ceder a una sola presión, y se va con una advertencia que no es técnica sino casi moral: el Perú tiene una moneda fuerte sostenida sobre un Estado raquítico, y esa distancia, tarde o temprano, pasa factura.

Alejandro Céspedes García: José, ¿cuál es hoy la mayor fortaleza de la macroeconomía peruana?

José Távara: La principal fortaleza de nuestra macroeconomía es que tenemos una inflación baja, a pesar de las dificultades del contexto internacional y de lo que se viene con El Niño. También tenemos una deuda pública comparativamente reducida en relación con el valor total de los bienes y servicios que producimos. El Perú es un país con deuda baja y, por eso, puede acceder a financiamiento externo en condiciones relativamente razonables, con tasas de interés comparativamente reducidas frente a otros países de la región. Podemos emitir bonos: el Tesoro peruano los emite para financiarse y para reestructurar la deuda. Cuando sale a ofrecer, por decir, 100, la demanda llega a 400. Eso nos da posibilidades de financiarnos.

Pero hay que decirlo con claridad: esto se mantiene a pesar de una conducta irresponsable del Congreso saliente, que ha aprobado una serie de leyes que comprometen gastos hacia el futuro y generan riesgos advertidos oportunamente por el Consejo Fiscal. El Tribunal Constitucional, hace pocos días, cambió de criterio y ahora reconoce que es grave e irresponsable dar iniciativa de gasto a congresistas que responden a motivaciones políticas de corto plazo, según el ciclo electoral, y no a políticas de Estado con una mirada de largo plazo.

Alejandro Céspedes García: ¿Qué otros riesgos enfrenta la economía peruana?

José Távara: Un dato muy preocupante es la baja calidad de la inversión pública, que además tiene impacto de largo plazo. Buena parte de los proyectos se inician y terminan paralizados, con obras abandonadas y los fierros de las estructuras oxidándose. Es una dilapidación de recursos inadmisible.

Esto tiene que ver con la corrupción en gobiernos subnacionales, municipios y gobiernos regionales, y debe combatirse con la mayor energía. No podemos seguir con hospitales a medio construir y abandonados, carreteras o puentes que se caen poco después de construidos. Eso es inaceptable.

Hay que fortalecer la Contraloría General de la República, que a veces se queda en procedimientos formalistas sin llegar al fondo del asunto. Quienes son responsables de ese tipo de decisiones, o de actos de corrupción, deben asumir las consecuencias y ser sancionados. Los mecanismos de evaluación de la inversión pública deben ser mucho más robustos, y ahí la responsabilidad recae también en el Ministerio de Economía y Finanzas, como órgano central.

Alejandro Céspedes García: Se habla de buenas perspectivas de crecimiento. ¿Cuánto dejamos de crecer por la economía informal, la minería ilegal y el narcotráfico?

José Távara: Me gustaría afinar un poco la pregunta: más que cuánto más podríamos crecer, la pregunta relevante es cómo crecemos. Ese es un viejo debate que tengo con colegas: para algunos, salvo el crecimiento del PBI, todo es ilusión, y hay que crecer, crecer y crecer. Yo no comparto esa perspectiva. El tipo de crecimiento es muy importante. Nadie discute la importancia de crecer con mejores servicios públicos, mejor educación, mejores sistemas de salud. Eso debería reflejarse, por ejemplo, en mayor productividad de los trabajadores y las empresas, en desarrollo cultural, en un mayor consumo de bienes inmateriales y contenidos artísticos que integren al país y a nuestra diversidad.

Esto se relaciona con una distinción que enseñan las buenas escuelas de economía: la diferencia entre los flujos y los fondos, los stocks. Una cosa son los ingresos y otra el patrimonio, los ahorros, la casa: eso son los stocks. Si uno crece depredando sus recursos, ese crecimiento no es sostenible. Si crecemos con tala ilegal, con oro extraído ilegalmente que contamina los ríos, si permitimos que se siga destruyendo la Amazonía, en algún momento eso nos pasará factura.

A escala global hay evidencia de que El Niño ocurre cada vez con mayor frecuencia y se intensifica. Estamos batiendo récords de temperatura en el planeta y también en nuestro país. Estamos llegando a límites biofísicos planetarios. No es filosofía: hay estudios de los mejores científicos de la física, la geografía y la astronomía que muestran, con evidencia contundente, que el planeta tiene límites, y que una vez que se cruzan ciertos umbrales los resultados pueden ser irreversibles.

El Perú no es responsable de las principales emisiones de gases de efecto invernadero. Somos un país pequeño, no industrializado, no intensivo en consumo de energía por habitante. Pero tenemos la responsabilidad de proteger uno de los pulmones más importantes del planeta, la cuenca amazónica, y la estamos destruyendo. Con El Niño vienen lluvias que expanden la vegetación; luego llega la sequía, se seca, y eso se convierte en pasto para las llamas. Cada año se destruyen decenas de miles de hectáreas por incendios.

Proteger la Amazonía supone combatir con eficacia la minería ilegal, que contamina los ríos con mercurio, con niños que se bañan en aguas amarillentas. Hay corrupción en algunos sectores de las fuerzas policiales que permite que las dragas circulen impunemente, y eso debe combatirse enérgicamente. El Estado debería estar presente en la Amazonía, especialmente en las reservas naturales que ya están legalmente protegidas pero cuya protección hoy es puramente nominal.

Deberíamos aprender de otras experiencias. Sudáfrica, por ejemplo, tiene turismo hacia sus reservas naturales y cadenas de hoteles públicos presentes ahí. Otro ejemplo son los paradores españoles, una cadena de hoteles públicos. ¿Por qué no pensamos en un plan de inversiones así? Eso requeriría una ley expresa que autorice la presencia de inversión pública, por ejemplo en servicios de hostelería en estas áreas críticas, lo que además movilizaría inversión privada en otras áreas. Hay que proteger la Amazonía, y no se protege si se abandona: hay que estar presentes ahí, con infraestructura y servicios de calidad, todo regulado, para evitar la depredación de uno de los principales pulmones del planeta.

Alejandro Céspedes García: ¿Cómo afecta la inseguridad y el crimen organizado a la economía y a la política monetaria del Banco Central?

José Távara: Es una buena pregunta. El objetivo central de la política monetaria es la estabilidad de precios, la fortaleza de nuestra moneda, y no debemos desviarnos de eso. Pero para cumplir ese objetivo, con un horizonte más amplio, hay que tener en cuenta los impactos de la destrucción de nuestros ecosistemas provocada por la criminalidad: las drogas, la tala ilegal, la minería ilegal, que están destruyendo la Amazonía. Combatir la criminalidad es una tarea compleja que tiene que ver con los problemas macroeconómicos de más largo plazo.

Alejandro Céspedes García: Mencionaste al Banco Central como una institución fuerte. ¿Esa fortaleza depende solo de que Julio Velarde continúe al mando?

José Távara: Entre las fortalezas que mencioné está tener una institución fuerte como el Banco Central, gracias al liderazgo de Julio Velarde, pero también, y sobre todo, al extraordinario nivel de desempeño de los equipos profesionales, del gerente general para abajo, algo que a veces no se reconoce. De hecho, es contradictorio decir que el presidente del Banco Central tiene que quedarse porque si no todo se viene abajo, y al mismo tiempo afirmar que es una institución fuerte: o es una cosa o la otra. Las instituciones no pueden depender exclusivamente de una sola persona. Julio tiene un liderazgo muy valioso y legítimamente reconocido, mas no hay que dejar de lado el reconocimiento a los equipos profesionales, hasta la última línea, hasta las áreas de servicio.

Alejandro Céspedes García: ¿Por qué el Perú, con instituciones sólidas como el Banco Central, tiene resultados tan malos en salud o en educación?

José Távara: Hay un colega que investiga que en casi 200 años desde la independencia no hemos logrado establecer un pacto fiscal. El contraste entre el crecimiento económico y la estabilidad macroeconómica por el lado de la inflación, y el hecho de que el Perú encabezó el número de muertes por la pandemia en el mundo, o que estemos en los últimos lugares en las pruebas PISA, nos tiene que decir algo. No puede ser que tengamos instituciones fuertes y una macroeconomía estable por el lado de la inflación y, al mismo tiempo, un Estado fiscalmente raquítico. El tamaño fiscal del Estado es muy reducido comparado con otros países de la región, ni qué decir con los de la OCDE. No hemos logrado un acuerdo sobre la necesidad de una base tributaria más amplia, de mayor recaudación para sostener una provisión de bienes públicos esenciales con un mínimo de calidad para todos los ciudadanos. Se necesita una reforma tributaria que ensanche la base, y que la gente entienda que paga impuestos porque recibe servicios a cambio.

¿Pero qué ocurre cuando las madres de familia van con sus hijos o esposos al hospital y les dicen que vuelvan dentro de cuatro meses porque no hay citas? ¿O cuando en la escuela pública de una zona rural hay un solo maestro, cuando la infraestructura se cae en pedazos, cuando no hay buena provisión de servicios de calidad? Yo estudié en la UNI, que tiene cerca de 13.000 o 14.000 alumnos, mientras que algunas universidades privadas, con fines de lucro, tienen 200.000. ¿Por qué la Universidad Agraria no ha crecido, por qué no tiene 100.000 alumnos como la Universidad de Buenos Aires o más? Ahí hay un serio problema de educación de calidad, y lo mismo puede decirse de la precariedad en la educación primaria y secundaria, que se traduce en los resultados de las pruebas PISA.

La seguridad es otro servicio: si tienes dinero, contratas seguridad privada, o el guachimán de la cuadra si el barrio es de clase media. Pero si es un barrio popular, te asaltan, o tienes que cerrar tu negocio. Se están cerrando cientos o miles de bodegas por la extorsión, y la gente no paga impuestos, pero sí paga el cupo al extorsionador, en lugar de pagar impuestos que podrían fortalecer la calidad del servicio de las fuerzas policiales, lo que pasa por combatir la corrupción. Y la corrupción se combate barriendo la escalera de arriba hacia abajo: no se combate solo metiendo preso al policía que recibió la coima, sino viendo quiénes son los generales que dirigen la institución y que podrían estar comprometidos por complicidad u omisión. Ahí hace falta una reforma muy radical, pero como punto de partida hay que entender la necesidad de un pacto fiscal.

Alejandro Céspedes García: Con los precios altos del cobre y el oro, ¿corremos el riesgo de repetir errores del pasado, como con el guano?

José Távara: Ahora que el país recibe precios de metales de exportación muy altos, y con ellos ingresos fiscales de la minería, como antes fue el guano, estamos viviendo la prosperidad falaz de la que hablaba el gran maestro Basadre. Con el cobre y el oro por las nubes, el pueblo recibe ingresos y estamos contentos: la gente no tributa, el Estado hace como que gobierna y la gente hace como que trabaja. Estamos en un equilibrio de bajo nivel, y eso no puede continuar. Tenemos que elevar la calidad de los servicios para que el niño que nació en Huancavelica reciba un nivel de educación parecido al niño que nació frente al golf de San Isidro y accede a una escuela de calidad: ahí no pueden existir esas diferencias. Yo he vivido en el extranjero, mis hijas fueron a la escuela pública, y esa escuela ofrecía un alto nivel de calidad. Eso lo vemos en Europa, incluso en Estados Unidos: los países capitalistas desarrollados tienen escuelas públicas de calidad. Eso no lo tenemos en el Perú, lamentablemente.

Alejandro Céspedes García: Hay una pregunta que siempre surge ante un pacto fiscal como el que propones: de acuerdo, se pagan más impuestos, pero antes tiene que haber una reforma de la capacidad del Estado para que esos impuestos no se vayan en la corrupción. La gran corrupción, como lo anunció Proética a fines del año pasado: obras que no tienen mucho sentido, como la compra de aviones muy caros, o financiar el déficit de empresas como Petroperú.

José Távara: Exactamente. Hay que preguntarnos por qué en otros países las empresas públicas funcionan razonablemente bien y aquí no. No es que en el Perú seamos marcianos que no sabemos manejar empresas públicas. El ejemplo de España, los paradores en monasterios, castillos y palacios, el patrimonio arqueológico que el Perú tiene y que podría aprovecharse bien, como las huacas abandonadas en Lima, sobre todo en la Amazonía y en las zonas de frontera, muestra que hay que pensar en cómo se gobiernan las empresas públicas, adoptando principios de buen gobierno corporativo del sector privado: directorios con personas íntegras, nombradas por periodos definidos, que no puedan ser removidas sin expresión de causa. Eso está en una propuesta elaborada por profesores de derecho constitucional de la Universidad Católica, para darle autonomía a instituciones como la Sunat, el órgano que recauda impuestos.

Alejandro Céspedes García: ¿Y en el caso del Banco Central, cómo funciona esa protección frente a las presiones políticas?

José Távara: El Banco Central está protegido: a mí no me pueden remover salvo con dos tercios de los votos de los congresistas en el Congreso anterior; ahora, con el nuevo Senado, será con el 50% de los votos de los senadores. Eso da cierto nivel de protección: salvo falta grave, no te pueden sacar hasta que cumples tu periodo. Yo estoy a punto de cumplirlo, y me iré en los primeros días de agosto, cuando nombren a los nuevos directores. Cumplí mis cinco años sin que nadie me presionara; no acepto ningún tipo de presiones, y no me pudieron sacar durante ese periodo porque no cometí falta grave. ¿Por qué no hacemos lo mismo con la Sunat? Hemos tenido tres superintendentes en los últimos 23 años. En el Indecopi, igual: a pesar de que la ley establece que el presidente y los miembros del consejo directivo deben ser nombrados por cinco años y no pueden ser removidos sino por falta grave, los sacan por presiones políticas y ponen como director al asesor del ministro de turno, para que responda a la lógica política del ministro en lugar de responder al bien común.

Necesitamos construir el Estado y separarlo del gobierno de turno. El Estado no puede ser el botín del gobierno de turno. Hay que fortalecer las decisiones sobre el Banco Central: es una lógica que los políticos y la ciudadanía deberían asimilar. Necesitamos instituciones del tipo del Banco Central, con autonomía. Eso podría pasar, por ejemplo, por reformar Servir y darle autonomía, para que ordene el ingreso a la carrera pública, las promociones y la formación de gerentes públicos. En España existen las oposiciones: uno entra al Estado por un concurso, compitiendo con otros aspirantes, con pruebas de conocimiento, no porque tiene un amigo que le da trabajo, como ocurre lamentablemente en nuestro país. Ese chip lo tenemos que cambiar. Tenemos que reconstruir el Estado, barrerlo primero de quienes han entrado sin mayores calificaciones y no quieren que nada cambie, y restablecer la carrera pública, entendiendo que quienes trabajan en el Estado son servidores públicos que pagamos con nuestros impuestos. Como muchas personas no pagan impuestos y tampoco reciben buenos servicios del Estado, estamos en este equilibrio de bajo nivel, en esta trampa.

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