Opinión

Muy bien expulsados, por Mirko Lauer

"Como las relaciones bajo la mesa con Castillo fueron para la obtención y direccionamiento de contratos, los Niños han incurrido en serios delitos, y están cerca de entrar al club de las organizaciones criminales".

MIRKO
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La expulsión del partido de un ramillete de congresistas sin escrúpulos ayuda mucho a Acción Popular en el rescate de un prestigio desportillado. Pero el despido es tardío, y parte importante del daño ya está hecho. También puede decirse que la sanción impedirá males mayores con el membrete AP, aunque es obvio que los expulsados intentarán seguir usando el nombre.

Llamar a los seis sancionados traidores es de una enorme exactitud. Traicionaron al sistema democrático gracias al cual llegaron al Congreso, al apoyar a Pedro Castillo, antes y después del fallido golpe. Lo cual fue, por definición, una traición a AP. Sus votos casi no sirvieron para nada a sus nuevos amos, pero la ambición y la intención fueron de lo peor.

¿Por qué los apodados Niños simplemente no se fueron a montar tienda aparte, como tantos otros colegas? Quizás los acuerdos con Pedro Castillo y otros les rendían mucho más por debajo de la mesa que a rostro político descubierto. Además, un partido como AP puede rendir mucho más beneficios que una de esas bancadas independientes.

Así, el grupo de pícaros políticos eligió aferrarse a su membrete partidario, y tuvieron que ser amonestados, investigados y suspendidos antes de ser vergonzosamente expulsados. Por el camino, algunos de ellos fueron negando el derecho de AP a sancionar la traición de un militante. Pero en esta historia hay más.

Como las relaciones bajo la mesa con Castillo fueron para la obtención y direccionamiento de contratos, los Niños han incurrido en serios delitos, y están cerca de entrar al club de las organizaciones criminales. Es evidente que a partir de aquí los expulsados no contarán, o no deben contar, con alguna de apoyo de AP. Se van a tener que sonar con su propio pañuelo.

¿Hay algo especial en este caso? Bueno, sí: la expulsión. Pues son varios los partidos con congresistas dedicados a prestar servicios al poder de turno, es decir, a votar por lo que se les pida. En esto han sido cruzadas todas las ideologías, y probablemente rotos todos los compromisos. AP podría tener seguidores en el tema de no dejarse cojudear.

En vez de ponerse gratuitamente respondones, los expulsados deberían avergonzarse de su conducta, pedir disculpas a la ciudadanía y al partido, y rogar que la investigación no destape nuevos anticuchos. Siempre lo hace.

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