Carlos Alzamora Traverso (1926-2023), por Mirko Lauer
"El embajador Alzamora no se coloca así dentro de esos libros, ni siquiera en el final y autobiográfico. Pero es uno de ellos, con algo de don Quijote en las causas que eligió para hacer sus libros, que también fueron campañas valiosas".

Carlos Alzamora fue un diplomático importantísimo, pero sobre todo fue un estupendo escritor. Es una pena que solo hubiera publicado cuatro libros, pues todos son excelentes, con cada uno de ellos tocando de manera apasionada y decisiva el tema que se propone. Dejó un último ensayo sobre “Momentos estelares para la diplomacia peruana”. Seguramente más será encontrado por el camino.
La capitulación de América Latina. Sus orígenes, sus costos, sus consecuencias (1998) fue desde su aparición un texto de referencia sobre ese periodo de la peripecia latinoamericana en torno de la deuda externa. Como buen diplomático, Alzamora encuentra el timbre patriótico de su tema, oculto bajo especiosos argumentos técnicos.
Con la misma tensión que el anterior fue escrito luego La agonía del visionario: la lección final de Raúl Porras (2000), sobre la solitaria batalla por la independencia de América Latina que dio el canciller peruano en la sesión donde se discutió el bloqueo de EE. UU. a la Cuba castrista de la OEA, en 1960. En cierto modo el tema de esos dos libros era el mismo.
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El caso de Leguía, la historia oculta. Vida y muerte del Presidente Augusto B. Leguía (2013) es aún más especial y apasionado, pues Alzamora fue intenso, casi único, en su adhesión a la figura del político, a quien siempre defendió con la pasión de los seguidores a pocos días de su derrocamiento y muerte, “víctima de una conspiración mediática”, en la que no faltaba el civilismo entonces ya retardatario.
En cierto modo estos y otros temas están recogidos en Medio siglo en el mundo (2008, 2020), un ágil tomo de memorias entre diplomáticas y personales. Allí se explica por qué Alzamora es considerado diplomático importantísimo, y se termina de entender en este diplomático peruano un progresismo dispuesto a decir su nombre e incluso a correr riesgos por su posición.
Los tres primeros libros del autor son esencialmente sobre lo mismo: causas perdidas de los pueblos en América Latina y quienes intentan salvarlas. El embajador Alzamora no se coloca así dentro de esos libros, ni siquiera en el final y autobiográfico. Pero es uno de ellos, con algo de don Quijote en las causas que eligió para hacer sus libros, que también fueron campañas valiosas.






