Opinión

Muerte de un mercenario, por Mirko Lauer

"Los avionazos de políticos siempre dejan dudas, como el de Camilo Cienfuegos en Cuba, con la revolución todavía fresca, o los de Omar Torrijos en Panamá y Rafael Hoyos en el Perú, ambos en 1981".

MIRKO
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A estas alturas parece claro que Yevgeni Prigozhin murió de lo que en estas latitudes se llama un avionazo. Algunos numerólogos hacen notar que su avión colapsó a los dos meses exactos de la fallida rebelión de la empresa de mercenarios Wagner contra Vladimir Putin. El Gobierno ruso todavía no se ha pronunciado oficialmente sobre el tema.

Los avionazos de políticos siempre dejan dudas, como el de Camilo Cienfuegos en Cuba, con la revolución todavía fresca, o los de Omar Torrijos en Panamá y Rafael Hoyos en el Perú, ambos en 1981.

Hace casi una quincena Christo Gozev, de la página web Bellingcat dijo: “Prigozhin muere o habrá un segundo golpe”. La frase estaba cargada de sentido, y sugiere que el mercenario no murió en venganza por su anterior conato de golpe, sino porque estaba preparando uno nuevo. De ser así, hay en la frase también un comentario sobre la debilidad de Putin.

Las muertes aeronáuticas son espectaculares, y suelen tener la publicidad asegurada. Si acaso el Kremlin mató a Prigozhin, tenía a su disposición una panoplia entera de asesinatos discretos. El método elegido parece más bien un mensaje a los descontentos con el curso de la guerra, incluidos generales de la Fuerza Armada rusa.

El jefe mercenario era un problema para Putin. Al final ni se exilió ni Rusia pudo incorporar toda la fuerza militar de Wagner, y el desrespeto de hace dos meses todavía no había sido lavado. Debemos entender que los dos políticos no llegaron a entenderse, y uno de ellos tuvo que dejar la cancha. La única sorpresa es que haya demorado tanto.

¿Ha sido la empresa Wagner un factor decisivo para los invasores rusos? Por momentos parecía que sí, por algunas ofensivas felices. Pero luego los balances fueron mostrando que esa presencia daba más o menos lo mismo. Ucrania no pudo aprovechar realmente la crisis ni los dos meses con Wagner fuera de juego.

Asumiendo que Prigozhin ya no está, cabe preguntarse si Putin podrá absorber a Wagner al esfuerzo militar ruso. Para saberlo hay que indagar cómo anda la lealtad del mercenario promedio en estos días. La de Ucrania no parece una guerra cómoda para ellos, pero siempre pueden seguir siendo contratados para disparar en el África.