Si vas para Lima, por Inés Flores

“El supuesto de que Lima oprime a las provincias es una falacia carente de todo fundamento...”.

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Desde hace días, los manifestantes del sur vienen anunciando “la toma de Lima”. Esta consigna, sobre la cual no hay nada concreto aún, entraña la supuesta oposición de las provincias contra la capital. Esto puede ser cierto entre algunos sectores radicalizados por la prédica del expresidente Pedro Castillo y su exjefe del gabinete Aníbal Torres.

Pero esa inventada oposición contra Lima no tiene fundamento. Primero, porque la capital es hoy la ciudad peruana con mayor cantidad de provincianos, quienes han extendido la urbe en todos sus conos y han prosperado creando polos de desarrollo económico y comercial como Gamarra, el Parque Industrial de Villa El Salvador, Polvos Azules, etc.

Por otro lado, el sistema de regionalización, con todos sus defectos, permite a las regiones contar, además de su presupuesto, con ingresos obtenidos de la explotación de sus recursos naturales. Sin embargo, el año pasado 13 de 25 regiones gastaron menos de la mitad de sus fondos, según el Portal de Transparencia del Ministerio de Economía y Finanzas. Devolvieron el dinero no invertido pese a las necesidades de sus pobladores, la carencia de servicios y la falta de escuelas y hospitales.

Parte de estos recursos, asimismo, han sido dilapidados por la corrupción. Muchos presidentes regionales están presos o investigados por encabezar organizaciones criminales. Un ejemplo es Vladimir Cerrón, expresidente de la región Junín, quien dejó esqueletos de fierro y cemento de un hospital y un puente.

El supuesto de que Lima oprime a las provincias es una falacia carente de todo fundamento. Ella solo sirve a los demagogos para cosechar réditos políticos en su afán de alcanzar el poder. Estos demagogos son los que agitan ahora la consigna de “la toma de Lima”.