No a los excesos
La militarización del país requiere atención a los derechos humanos de quienes protestan.

Se ha generado una situación riesgosa contra los derechos humanos en esta etapa de control de las protestas ciudadanas por parte de las Fuerzas Armadas y policiales. Los excesos han llevado a tomas de locales y detención de personas bajo argumentos de sospecha de terrorismo.
El mensaje presidencial matutino y compartido con el jefe del Comando Conjunto para dar nuevas medidas del régimen de excepción puso un nuevo acento en la gestión de Dina Boluarte. Será el tiempo de un endurecimiento de las medidas coercitivas con la intención de bajar la temperatura de la protesta de la calle.
Durante el día se fueron conociendo los reconocimientos de locales de fuerzas políticas de izquierda y de las organizaciones sociales, en los que se ha pretendido ubicar paños rojos y machetes, en búsqueda de una narrativa de asociación con el terrorismo, que debe ser aclarada a fondo, para evitar que sigamos ahondando en un concepto ya superado después de los trágicos 80 y 90.
Los allanamientos se han ejecutado sin algunas garantías y sin facilidades a los organismos de derechos humanos y a las instituciones tutelares, para la verificación de la aplicación de los protocolos legales para las personas detenidas o que han sufrido algún tipo de incautación.
Es de esperar que se corrijan estos excesos y que se establezcan disposiciones para evitar que se sigan repitiendo. Hay que tomar en cuenta que no se trata de impedir todo tipo de reuniones que son propias de una democracia. Y hay que definir claramente cuáles son los derechos que están siendo suspendidos, porque no tenerlo en claro nos hace sujetos a arbitrariedades.
Hay autoridades que deben tener plena confianza de la población en estos instantes: la Defensoría del Pueblo, por ejemplo, que en este momento tiene que impedir y calificar cualquier violación provocada por el Estado y defender a los ciudadanos. También urge la presencia cotidiana de los fiscales en cada acción de la Dircote, la Policía y las FFAA.
La consigna debe ser defender a la población de las arbitrariedades e impedir que se cruce la frontera de los derechos en la búsqueda de una tranquilidad ciudadana que aún no se alcanza. Los fallecidos en estas protestas, los actos de vandalismo y la violencia de un lado y del otro, no deben repetirse. Esperemos que se recupere pronto la calma y quede de lado la respuesta exagerada y represiva del Estado.




