Desigualdad y segregación urbana
“A más desigualdad socioeconómica (la cual está en aumento en nuestro país), mayores son los niveles de segregación urbana”.

Por Melina Galdos. Investigadora. Unidad de Investigación de Políticas de Ciencia, Universidad de Sussex.
La desigualdad deja una huella espacial en nuestras ciudades, pero muy pocas veces pensamos en el porqué. La desigualdad se manifiesta de múltiples formas. Una de las más evidentes tiene origen en la distribución desigual de recursos y se manifiesta de forma más clara en nuestros ingresos.
Esta desigualdad socioeconómica no solo guarda una estrecha relación con la educación y el empleo, sino que también impacta en la organización del espacio en el que habitamos.
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La segregación es la expresión espacial de la desigualdad. Quienes poseen mayores ingresos, tienen la potestad de escoger los distritos o vecindarios mejor conectados (en términos de infraestructura y provisión de servicios) y con más y mejores oportunidades de recreación, seguridad y descontaminación.
De ello se desprende que a más desigualdad socioeconómica (la cual está en aumento en nuestro país), mayores son los niveles de segregación urbana. Si bien la segregación no avanza al mismo ritmo que esta última, sus efectos son palpables en el mediano y largo plazo.
Las políticas de diseño urbano pueden ayudar a hacer de las ciudades espacios urbanos inclusivos. Sin embargo, estas no pueden tener miradas unidimensionales a este problema. Por ejemplo, no bastan solo políticas basadas en el espacio que mejoren el aspecto físico de los barrios, pues pueden causar procesos de gentrificación que terminen desplazando a los ciudadanos con menores ingresos.
Asimismo, políticas que generen mejores oportunidades de educación y empleo pueden contribuir a que las familias beneficiadas se muden a distritos más afluentes una vez que accedan a oportunidades laborales.
Una aproximación holística a esta problemática permitirá proponer políticas adaptadas al contexto que busquen mejorar el aspecto físico de la ciudad, procuren el acceso a oportunidades, esparcimiento y servicios de calidad y reduzcan las barreras de conectividad que impiden el uso justo y sostenible del espacio público.




