Opinión

Viene el invierno

“La gestión de Castillo y una gran parte de sus ministros, así como la del Congreso, han comenzado a perjudicar de forma directa el día a día de la población. La inflación ruso-ucraniana no es sino una parte tardía y limitada del perjuicio”.

¿Se puede repetir una situación como la de los pasados 10 días? Definitivamente sí, e incluso podría darse en una versión mucho más drástica. El descontento popular viene de varios años atrás, y no se va a calmar con un breve ciclo de paros. Las concesiones económicas del gobierno son parches episódicos, que no tocan el fondo de la cuestión.

Lo que acabamos de ver es sobre todo una liberación de energía acumulada en decepciones vinculadas al empobrecimiento que vino con la pandemia y a la imagen de inoperancia absoluta, cabeceada con corrupción, en los nueve meses de Pedro Castillo. El propio gobierno no ha sido ajeno a un azuzamiento de la población, que luego le ha reventado en la cara.

Sin embargo, este estado de tensión en vastos sectores populares que fácilmente pueden pasar de la indolencia a la furia es previo a la aparición de Castillo. Las encuestas electorales en torno del 2016, previas y posteriores, ya mostraban una especie de indiferencia frente a la política, que sugería un paso previo a la furia contra todo poder en el país.

La mención del 2016 es también para acostumbrar al lector a la idea de que el tiempo de furia, protesta y desmanes va a sobrevivir a este gobierno. Sobre todo si Castillo no logra concluir su periodo. Algunos ven en esto un llamado a escribir otra Constitución, incluso a partir de una asamblea corporativa. Pero hoy ese remedio puede ser mucho peor que la enfermedad.

La gestión de Castillo y una gran parte de sus ministros, así como la del Congreso, han comenzado a perjudicar de forma directa el día a día de la población. La inflación ruso-ucraniana no es sino una parte tardía y limitada del perjuicio. También están el retroceso en el transporte y en la educación, y otras formas de relación con el público. Para no mencionar el saqueo político de la caja fiscal.

Un acelerador de las siguientes protestas probablemente sea la campaña electoral que mira hacia octubre próximo en todo el país. El gobierno está radicalmente desprestigiado, y qué mejor manera de tomar distancia de él que cortejar el voto opositor mediante movilizaciones de protesta. Incluso podrían aparecer algunas de Perú Libre.

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