Ariela Ruiz Caro

Ariela Ruiz Caro

Latitud sur
Consultora en temas de comercio, integración y recursos naturales en la Cepal, Sela y Aladi. Ha sido funcionaria de la Comunidad Andina, asesora en el Mercosur y Agregada Económica de la Embajada de Perú (2010-2015) en Argentina.

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“Por su parte, Boric ha dicho que no seguirá en Prosur -porque es un proyecto del presidente Piñera- y ocupará los espacios para la integración de América Latina...”.

El primer gesto de diferenciación política de Gabriel Boric con Sebastián Piñera ha sido el rechazo a la invitación para acompañarlo a las cumbres presidenciales de la Alianza del Pacífico y el Foro para el Progreso de América del Sur (Prosur) a realizarse el 26 y 27 de este mes en Colombia.

Prosur es una irrelevante agrupación creada en Chile, en marzo del 2019, por un grupo de gobiernos de derecha (Chile, Colombia, Perú, Argentina, Brasil, Ecuador, Guyana y Paraguay) liderados por Iván Duque, el propio Piñera y la Dirección para Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, en tiempos del expresidente Trump.

El objetivo era desactivar la Unasur (Brasilia, 2008), que institucionalizó en América del Sur un espacio de concertación política, donde los aspectos sociales, energéticos, de infraestructura y, en particular, de seguridad regional serían los ejes centrales, relegando los aspectos comerciales, pues ya varios países habían suscrito Tratados de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, entre otros. Los cambios de signo político en los socios y la negativa de Nicolás Maduro y de Evo Morales de aceptar al candidato designado, el expresidente argentino Mauricio Macri, para presidirla -y quedar acéfala en 2017 y 2018- le sirvió en bandeja al propósito de Washington de desaparecerla.

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La Cumbre Presidencial de Prosur está programada junto a la de la Alianza del Pacífico (AP). Este publicitado club de países fue creado el 2011, por los pumas México, Perú, Colombia y Chile, para hacerle sombra a un Mercosur proteccionista -donde participaba Venezuela- y exponer la fractura de la Comunidad Andina. Era la vitrina donde se mostraba el éxito de las políticas neoliberales, hoy salpicada de sangre por la muerte de decenas de víctimas de la represión policial durante las protestas sociales en Chile y Colombia a partir del 2019.

El ajustado triunfo de Castillo en Perú; la abrumadora victoria de Boric en Chile; el muy probable triunfo del exguerrillero del M19 Gustavo Petro, de la coalición Pacto Histórico, en las internas partidistas en marzo –el mismo día en que se renovará la totalidad del Congreso–, así como en las elecciones presidenciales, en mayo, en Colombia; y, el triunfo del populista de izquierda Andrés Manuel López Obrador en 2018, actualmente con 67% de aprobación, expresan el fracaso de las políticas que entonces eran mostradas como el camino del éxito.

Durante la XV Cumbre de la Alianza del Pacífico, en diciembre del 2020, AMLO manifestó que “ya no se puede seguir sosteniendo la misma política económica (...) y que “es muy importante repensar acerca de lo ineficiente que ha sido el modelo económico neoliberal, desde luego bueno para las minorías, muy malo para los pueblos”.

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Por su parte, Boric ha dicho que no seguirá en Prosur -porque es un proyecto del presidente Piñera- y ocupará los espacios para la integración de América Latina. Asimismo, revisará bilateralmente los TLC en consonancia con los objetivos de su Plan de Gobierno, que considera que Chile tiene una matriz productiva de bajo nivel de diversificación, con baja complejidad y escasa incorporación de conocimiento y amplias brechas de desigualdad en materia de ingresos, territorial y de género, lo cual requiere un Estado con mejores capacidades públicas.

En este escenario, el Instituto Interamericano por la Democracia y la Fundación Internacional para la Libertad -presidida por Mario Vargas Llosa- han anunciado, cual cruzados, que lucharán por salvar a América Latina para que continúe en la dirección de la libertad y la prosperidad. Su injerencia -con la participación estelar del líder opositor venezolano Leopoldo López- en las elecciones de Perú y Chile fracasó y, para salvar a Colombia, deberán reinventarse. Probablemente dispondrán de mayores recursos, pues es la sede del mayor número de bases militares formales e informales de EEUU y principal centro de operaciones de la CIA en la región.