Hernán Chaparro

Hernán Chaparro

La otra orilla
Profesor e investigador en la Universidad de Lima, Facultad de comunicación. Doctor en Psicología Social por la Universidad Complutense de Madrid y miembro del comité consultivo del área de estudios de opinión del Instituto de Estudios Peruanos (IEP). Viene investigando sobre cultura política y populismo. Twitter: @hchmel

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Un debate que preocupa

“Recuerda más bien su desempeño en el debate de primera vuelta, donde no generó mayor impacto. Da la impresión de que le cuesta salir del rol de líder gremial...”.

(*) Psicólogo social, Universidad de Lima.

Cuál habrá sido el nivel del debate que para algunos lo mejor de la noche fueron las intervenciones de una de las comentaristas en un canal de televisión. El balón estaba dando botes en cancha de Perú Libre. La presentación del domingo 23 fue un síntoma de la relación entre Castillo y Cerrón y de lo que es capaz un personaje que parece no resistir que sea otro el que esté candidateando en lugar suyo. El profesor debía precisar sus propuestas, vagamente desarrolladas, que plantean cambios importantes para el conjunto de peruanos. En general, un mensaje difuso se presta para que, como en una lámina de Rorschach, cada uno vea el monstruo o el paraíso que ronda su cabeza. Difícil plantear cambios radicales para luego no decir cómo. Eso, en política puede permitir la adhesión de muchos, como en la novela Desde el jardín, pero es también munición para el competidor.

Castillo optó por reforzar la imagen de hombre justiciero comprometido con el pueblo, sus causas y con la necesidad de hacer cambios. En comparación con otras intervenciones, precisó algunas ideas (desarrollar un sistema integrado de salud, que la inversión privada sí tiene un rol, pero articulado con el Estado, etc.) aunque con poca contundencia. Sobre todo, considerando que en pocos días se define quién será presidente del país. Su participación anoche contrastó con sus intervenciones en plazas diversas, así como con su alocución en Chota. Recuerda más bien su desempeño en el debate de primera vuelta, donde no generó mayor impacto. Da la impresión de que le cuesta salir del rol de líder gremial que denuncia para ubicarse como aquel que debe plantear soluciones. ¿Cuál habrá sido el apoyo de su partido en este proceso? ¿Hasta dónde da ubicarse como símbolo del cambio?

En el caso de Fujimori, mostró el orden de siempre en su exposición y se dedicó a plantear promesas para una gran diversidad de sectores. ¿Comunicó un “cambio hacia adelante”? Si bien, en este caso, sí se precisaron una serie de obras y acciones para cada uno de los sectores, no creo que la expectativa de la gente, con relación a un cambio hacia adelante, sea el listado de bonos ofrecidos. Visto en conjunto, para algunos puede que haya reforzado la idea de que es una candidata con propuestas, pero es muy probable que para otros haya activado el radar que sabe detectar políticos que ofrecen de todo y luego no cumplen. En diversos estudios he escuchado a la gente decir que siguen poco los procesos electorales porque los candidatos solo prometen y prometen y nunca cumplen. Si para Castillo el reto es precisar estrategias, Fujimori necesita recuperar la confianza perdida. Si a Castillo le cuesta salir de su rol de líder gremial, a la candidata de Fuerza Popular le cuesta ser empática, cercana. La gente pide cambios, al menos moderados, y el mensaje fue: pocos cambios, pero te ofrezco de todo, y si discrepas, eres sospechoso.

¿Cuánto puede influir el debate en el voto? Hay que pensar en aquellos que no deciden todavía o que dicen que votarán blanco o viciado. En la encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), algo más de la mitad de estos últimos dice que podría cambiar su voto. ¿Quiénes habrán presenciado el debate?, según el mismo IEP, el debate anterior fue visto, en mayor proporción, por varones, mayores de 25 años de los niveles A, B y C. Si algo semejante ha ocurrido ayer, es poco probable que quienes conforman el sector que sigue pensando por quién votar haya seguido directamente las exposiciones: mujeres, de menos de 39 años, de los segmentos D/E. Una semana decisiva, con candidatos cada vez más cerca y donde el proceso de toma de decisiones de quienes faltan decidir se rodea de incertidumbre. Más allá de todo, los demócratas debemos reafirmar que respetar los resultados debe ser tarea de todos.