Ellas eligen
“A los candidatos que aspiran a pasar a la segunda vuelta les conviene mucho convocar a más mujeres que les permitan conectar con sus líderes de opinión y sus colectivos”.

Las últimas encuestas sobre la intención de voto publicadas ayer, solo permiten atisbar dos cosas claras: 1. Habrá segunda vuelta con altas probabilidades de Yonhy Lescano (AP) en ella y 2. El voto femenino –de todo tipo de mujeres– será determinante.
Mi primera aseveración descansa en el input de las tendencias estadísticas y su proyección. Mi segunda aseveración proviene de lo que trasciende en los grupos de WhatsApp y de Twitter, donde colectivos de mujeres –feministas o no– y además líderes de opinión han empezado el llamamiento a un voto femenino que encare la candidatura de políticos con antecedentes de conductas poco afables a la dignidad de las mujeres.
No se puede negar que el empoderamiento femenino ha tomado nuevas palestras en el país, siendo una de ellas la de los espacios digitales.
Con todo, el voto femenino en el Perú aún no está adecuadamente encauzado y es todavía un voto de nicho –o de micronicho, en términos de Carlos Meléndez–. Pues, aun cuando hayan dos candidatas mujeres entre las opciones electorales, ninguna de ellas termina de ser una apuesta redonda, en términos de empatía, inclusión, pero sobre todo cohesión social. Tanto Verónika Mendoza como Keiko Fujimori son opciones vinculadas a sus poblaciones electorales, antagónicas sin capacidad de cohesionar a todo el Perú.
Pero este análisis todavía tendrá que esperar para un siguiente capítulo: las elecciones del 2026.
Lo que es innegable es que la digitalización empodera, levanta olas o tsunamis de opinión, cuando se produce una sincronía entre reivindicaciones pendientes y la acción colectiva de las llamadas “muchedumbres inteligentes” –smart mobs–. Por eso, a los candidatos que aspiran a pasar a la segunda vuelta les conviene mucho convocar a más mujeres que les permitan conectar con sus líderes de opinión y sus colectivos. Mejor que las convoquen para aggiornarse a sí mismos.




