Hernán Chaparro

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La otra orilla
Profesor e investigador de la Universidad de Lima.

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¿Un centro sin candidato?

“El descenso de Guzmán, en parte, podría explicarse por su asociación con el gobierno de Sagasti, pero no sería el único motivo. Es en el interior donde la intención de voto...”.

En los resultados mostrados por la encuesta del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) de este domingo, lo único claro es la caída en el nivel de intención de voto de Julio Guzmán (de 9.1% a 4.6%, en el borde del margen de error). El supuesto crecimiento de Lescano podría ser el inicio de una tendencia, pero por ahora, en términos estadísticos, la cifra es equivalente a la que tenía en diciembre del año pasado. En febrero se verá si esta tendencia se consolida o no. El descenso de Guzmán, en parte, podría explicarse por su asociación con el gobierno de Sagasti, pero no sería el único motivo. Es en el interior donde la intención de voto del candidato del Partido Morado baja en un sentido significativo, no así en Lima. En diciembre de 2020 su intención de voto en Lima, según el IEP, era de 7.5% y ahora es de 7.1%. No hay cambio. Sin embargo, la intención de voto en diciembre, en el interior urbano, por ejemplo, era de 10.4% y ahora solo es de 3%. Algo semejante se observa en el ámbito rural.

Los morados vuelven a mostrar, como en la elección al Congreso del año pasado, serios problemas en las regiones del interior. Su actual representación parlamentaria es básicamente limeña. ¿Quién se beneficia de esto? Lescano, cuya intención de voto en Lima es semejante a la mostrada el mes anterior (5.6% vs 4.4% de diciembre pasado). Donde las cifras se mueven más, para el candidato de la lampa, es en el interior, en particular en el Sur y Centro de país. ¿Por qué ese descenso no está directamente asociado con la caída en el nivel de aprobación del Presidente? Porque Sagasti desciende en todos los ámbitos. Incluso en Lima la disminución del nivel de aprobación es mucho mayor que en el interior (pasa de 67% en diciembre a 20% en enero).

Lo que se tiene por lo tanto son pequeños movimientos en un clima marcado por los sentimientos antiélite política, no tanto antipolítica. La gente dice que quiere ir a votar (86%), y otras preguntas dan cuenta de que la mitad de la población sigue el proceso electoral y tiene expectativas sobre sus consecuencias. Lo que no se siente es representada. Cuando se pregunta de manera espontánea por la intención de voto, un 67.3% dice que no sabe por quién votar o que no votaría por ninguno. Cifra semejante a los dos tercios que, en una encuesta del IEP de noviembre del 2020, decía que ningún partido los representaba. Este conjunto de actitudes, en otros lares, han terminado siendo canalizadas por propuestas populistas. Esto acá no está claro.

Lo interesante de estos ligeros ajustes es que van indicando quién es competencia de quién en el ojo ciudadano. Que la caída de intención de voto de Guzmán no haya incrementado la intención de voto de otros candidatos más que algunos puntos del representante de Acción Popular y de Hernando de Soto es una luz sobre las opciones que puede tener la gente para un postulante más ubicado en el centro. En la izquierda está posicionada con claridad Verónica Mendoza, en la derecha hay varios candidatos que se disputan un espacio donde las alusiones a la mano dura abundan (Keiko Fujimori, Urresti, Forsyth). En el centro se ha generado un vacío y también una oportunidad. El antivoto que tiene el fujimorismo y la izquierda que representa Mendoza llevó, en el 2016, a que pase a segunda vuelta un mal candidato como PPK, el gran beneficiado de los antis. Era visto como de derecha, pero menos a la derecha que Keiko Fujimori. La competencia electoral tiene para rato. Todavía falta que los candidatos cometan errores (forzados o no) y que sepan responder o no a toda la campaña negativa que les espera, pero el electorado de centro, ese que se suele definir como que no le gusta ni la izquierda ni la derecha y que rechaza a los políticos está mirando. Y parece que no miran lo mismo en Lima que en el interior. Oportunidad para varios.