Premio Nobel de Medicina

Mentes brillantes contra el cáncer

El norteamericano James P. Allison y el japonés Tasuku Honjo ganaron este año el Premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos contra el cáncer. Con la inmunoterapia lograron que nuestras propias células combatan el mal.


Raúl Mendoza

Domingo, 7 de Octubre del 2018

El inmunólogo norteamericano James P. Allison perdió a su madre cuando él tenía once años. Un cáncer linfático se la llevó. Un tío suyo, fumador, murió de cáncer de pulmón. Otro de sus tíos murió de melanoma. Y en 2005, un hermano suyo falleció víctima de un cáncer de próstata. No es raro, por eso, que haya dedicado su vida a encontrar una cura contra la enfermedad que siempre ha rondado a su alrededor.

Él mismo la ha sufrido. Ha tenido cáncer de próstata y se lo extirparon en fase muy temprana; tuvo un melanoma en la nariz y también se curó por una detección a tiempo. Hace un año le detectaron células cancerígenas en la vejiga y se ha tratado con inmunoterapia, un procedimiento que él ha investigado por décadas, y ya no tiene la enfermedad activa.

Allison acaba de ganar el Premio Nobel de Medicina junto al inmunólogo japonés Tasuku Honjo por las investigaciones que ambos han realizado desde los años 90 sobre el sistema inmune y la posibilidad de que nuestras células derroten a algunos tipos de cáncer. Si la enfermedad se combatía hasta ahora con intervención quirúrgica, quimioterapia y radioterapia, ahora se ha agregado una cuarta alternativa: la inmunoterapia.

Ambos, Allison y Honjo, son los padres de esta tratamiento. Pero ¿en qué consiste? Expresado de manera sencillas, los dos, investigando por su cuenta en Estados Unidos y Japón, se preguntaron por qué los linfocitos T, que son los defensores de nuestro organismo ante cualquier enfermedad y reaccionan matando a los invasores, se inhibían de atacar las células enfermas del cáncer.

Allison descubrió en 1994 que una proteína, la CTLA-4, funcionaba como un freno y evitaba que los linfocitos atacaran a las células enfermas. Entendió que si eliminaba esa barrera, las defensas podrían atacar a los tumores. Y lo logró. Honjo por su parte consiguió algo parecido dos años antes. Él encontró que la proteína PD-1 también detenía a los linfocitos, aunque con otros mecanismos. Cuando logró desactivar esa molécula, los linfocitos T acabaron con las células de distintos tipos de cáncer que probó en ratones de laboratorio.

Ahora la inmunoterapia es efectiva en un 20 % de los casos de cáncer. En el caso del descubrimiento de Allison, su investigación dio origen al ipilimumab, el primer medicamento oncológico contra el melanoma metastásico, aprobado en 2011, tras 10 años de ensayos clínicos. Por su parte, las investigaciones de Honjo dieron origen al pembrolizumab, medicamento con el mismo principio que incluso ha demostrado ser más amplio en su efectividad: ha permitido crear tratamientos contra el cáncer de pulmón, riñón, de piel y linfoma.

 

Para vivir mañana

 

En el caso de Allison, el primer caso comprobado de la efectividad de su tratamiento fue una mujer soltera que tenía melanoma en fase IV, en la que el tumor se ha extendido más allá de los ganglios linfáticos. Acudió a unas pruebas experimentales, le pusieron una inyección y el tumor desapareció. Ha sobrevivido hasta hoy, 17 años después. "Hasta entonces el melanoma con metástasis era mortal, sin tratamiento posible", le dijo Allison a El País Semanal.

El tratamiento que desarrolló Tasuku Honjo salvó la vida de un expresidente norteamericano: Jimmy Carter. El 2015, a los 90 años, le retiraron a Carter un tumor canceroso del hígado y le encontraron cuatro focos de melanoma en el cerebro. Se había sometido a radioterapia y a un tratamiento con pembrolizumab. A los tres meses, los médicos dejaron de administrárselo: los escáneres arrojaban que Carter estaba libre de la enfermedad.

"Quiero continuar mi investigación para que la inmunoterapia salve más pacientes afectados por cáncer", ha dicho Honjo en una rueda de prensa, reseña AFP.

Miles de pacientes han sido tratados con estas nuevas terapias y el rango de éxito se mantiene entre el 20 % y 22 %. Ambos científicos están conscientes de que existe un riesgo de crear muchas expectativas. "Debido a todos los fracasos del pasado, mucha gente es escéptica. Por otro lado, bastantes personas piensan: 'La inmunoterapia es la cura para todo'. Tampoco eso es razonable", le dijo Allison a El País Semanal. Aun con esos reparos, han abierto una puerta para miles de pacientes y han señalado un nuevo camino en la lucha contra una de las enfermedades más devastadoras. (R.M.)

Sus investigaciones abrieron la posibilidad de que nuestras propias células derroten a algunos tipos de cáncer”.


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