
Es paradójico que quienes celebran la reducción de estos fondos sean los mismos que callan ante las economías ilegales que financian el poder político. Su objetivo no es la fiscalización, sino socavar a la ciudadanía para actuar sin escrutinio.

Las propuestas apuntan a un cambio de fondo en las relaciones de poder existentes.

Hemos iniciado esta campaña digital. La salud de nuestra democracia ya no puede esperar más.