
Los residuos de edificios demolidos pueden tener una segunda vida gracias a una tecnología desarrollada en Bélgica, capaz de recuperar más de 100.000 toneladas de materiales para utilizarlos en nuevas construcciones.
La innovación pertenece a Hublet, una empresa ubicada en la provincia belga de Namur que ha puesto en marcha un sistema avanzado de lavado y clasificación de residuos de construcción. Mediante este proceso, los escombros se transforman en arena limpia y áridos que pueden aprovecharse en carreteras, edificios y nuevas mezclas de hormigón.
Las instalaciones de Hublet procesan alrededor de 180.000 toneladas de hormigón, asfalto, arena y suelos mixtos procedentes de demoliciones. De ese volumen, la tecnología permite recuperar más de 100.000 toneladas de materiales que anteriormente podían acabar en vertederos debido a la presencia de tierra, polvo e impurezas.
El proceso comienza con una separación física para retirar los elementos ajenos a los minerales y continúa con un lavado que utiliza agua y agitación mecánica. Después, los equipos de cribado clasifican los residuos según el tamaño de sus partículas y obtienen dos clases de arena limpia y tres tipos de áridos, listos para su aprovechamiento.
Uno de los principales avances del sistema es su capacidad para recuperar arena de grano fino, un material que tradicionalmente ha sido más difícil de reutilizar en el reciclaje convencional del hormigón. Tras someterse a controles de calidad internos y externos, los materiales recuperados pueden incorporarse a nuevas aplicaciones en el sector de la construcción.
Además de reducir los residuos industriales, esta tecnología puede disminuir la necesidad de extraer arena y grava de canteras y depósitos naturales. Según la ONG italiana Legambiente, su aplicación podría contribuir al cierre de unas 100 canteras en Italia y acercar a la Unión Europea a su objetivo de alcanzar el 70% de reciclaje de los residuos de construcción y demolición.