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Una película biodegradable de seda de abeja podría transformar el tratamiento de las heridas crónicas

Los científicos buscan crear vendas inteligentes que detecten infecciones y liberen medicamentos.

Investigadores probaron una película biodegradable elaborada con seda de abeja modificada genéticamente. Foto: iStock
Investigadores probaron una película biodegradable elaborada con seda de abeja modificada genéticamente. Foto: iStock

Las heridas crónicas representan un desafío para los sistemas de salud porque pueden permanecer abiertas durante largos periodos y volverse más difíciles de tratar cuando aparece una infección. Solo en Australia, unas 450.000 personas desarrollan este tipo de lesiones cada año, con un impacto superior a los 6.000 millones de dólares en el sistema sanitario. Además, cambiar los apósitos (incluyen gasas, vendas y algodón) de forma reiterada puede alterar el delicado tejido nuevo que el organismo forma durante la recuperación.

Ante este problema, científicos de CSIRO y la Universidad de Adelaida probaron una película biodegradable elaborada con seda de abeja producida mediante bioingeniería. El estudio, publicado en Journal of Biomedical Materials Research Part B: Applied Biomaterials, comprobó que el material es bien tolerado y no interfiere con la reparación de la lesión. Este avance podría servir como base para futuros vendajes capaces de detectar infecciones o administrar medicamentos según las condiciones de la zona afectada.

La seda de las abejas se descompone durante la cicatrización

CSIRO desarrolló y produjo la película de seda recombinante, mientras que los especialistas de la Universidad de Adelaida aportaron sus conocimientos sobre cicatrización y realizaron las pruebas de laboratorio. Los resultados mostraron que gran parte del biomaterial se degrada de manera gradual dentro de la herida, en lugar de permanecer allí de forma permanente.

Una muestra de la película de seda de abeja modificada genéticamente. Foto: CSIRO

Esta característica abre la posibilidad de diseñar apósitos que requieran menos intervenciones para retirarlos y, por lo tanto, reduzcan las alteraciones sobre el tejido recién formado. "Lo que hemos demostrado es que este material de seda de abeja es biodegradable y bien tolerado por el organismo y, lo que es más importante, no impide que la herida cicatrice", explicó la doctora Anna Antipov, del Future Industries Institute de la Universidad de Adelaida.

Seda que pudiera responder a las heridas

Las larvas de abeja producen naturalmente proteínas de seda para construir estructuras protectoras dentro de la colmena. Este material difiere de la seda de araña y del gusano de seda, aunque comparte propiedades valiosas: resistencia, flexibilidad y poco peso. Los investigadores también pueden modificar la secuencia de sus proteínas sin destruir la estructura resultante, una cualidad clave para desarrollar aplicaciones biomédicas más sofisticadas.

Caitlin Johnston, investigadora de CSIRO, quien lideró el desarrollo del apósito de seda para heridas. Foto: CSIRO

La producción mediante bioingeniería permite controlar esas instrucciones moleculares. En el futuro, modificaciones específicas podrían hacer que un apósito detecte una infección o libere un fármaco ante determinadas condiciones. "Pensemos en la película como un material de construcción que podemos rediseñar a nivel molecular", señaló Caitlin Johnston, investigadora principal del estudio en CSIRO. Según explicó, el objetivo consiste en incorporar instrucciones específicas para que un vendaje responda al estado de una herida "en lugar de actuar como una barrera pasiva".

Hacia vendajes que prevengan infecciones en las heridas

Tras comprobar la compatibilidad de la película con el proceso de reparación, el equipo recibió una subvención del Medical Research Future Fund para desarrollar y probar varios apósitos inteligentes destinados a prevenir infecciones en lesiones crónicas. Esta siguiente etapa buscará aprovechar las características de la seda sin comprometer la recuperación del tejido.

"Ahora que sabemos que el material no afecta el proceso general de cicatrización, estamos entusiasmados por pasar a la siguiente etapa y comenzar a crear materiales que ayuden a prevenir infecciones", afirmó Johnston. Antipov añadió que estos avances podrían beneficiar especialmente a personas de comunidades rurales y remotas, al reducir la necesidad de cambios frecuentes de vendajes y de desplazamientos a las grandes ciudades para recibir atención especializada.

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