El oasis de la libertad [Video]

El Bosque El Cañoncillo está a solo veinte minutos de Pacasmayo, pero se sorprenderán al encontrar un circuito de oasis rodeados de algarrobos centenarios que crecen en medio de las dunas.

26 Jul 2017 | 6:55 h

Al pasar por San Pedro de Lloc y Pacasmayo se pueden leer sendos carteles que desde la Panamericana Norte anuncian los desvíos al Bosque El Cañoncillo.

En ambos casos, las agencias de turismo te ofrecen un paseo por un Área Natural Privada, más precisamente un bosque seco costeño (de algarrobos) perteneciente a la comunidad de Tecape, en el distrito de San José de Bellavista. Y a solo 11 kilómetros de la autopista.

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Sin embargo, grande es la sorpresa al encontrar no solo un bosque, sino todo un circuito de oasis con lagunillas de aguas cristalinas que semejan espejitos del cielo rodeadas de totorales y de una selva de algarrobos centenarios sobre caminos de arena. Y todos estos oasis enmarcados en un paisaje de dunas que descienden de los cerros vecinos como si se tratara de un oleaje de arena blanca bajo el sol liberteño.

Sin duda se trata de un destino sorprendente para aprovechar los feriados de Fiestas Patrias. Basta llegar a Pacasmayo (kilómetro 667 de la Panamericana Norte) y emprender la ruta de menos de media hora que va hacia el Bosque El Cañoncillo, vecino al poblado de San José de Bellavista.

Y es bueno recordar que cuando don José de San Martín lanzó su balconazo el 28 de julio de 1821, en la Plaza Mayor de Lima, estos poblados del valle del Jequetepeque ya se habían proclamado independientes meses antes. Tanto es así, que San José de Tecapa cambió a San José de Bellavista bajo el lema: "La vista de San José será aún más bella sin nos encaminamos hacia la libertad”. Obviamente se refería a la bella visión de los oasis de El Cañoncillo. Desde entonces, este departamento lleva ese nombre "La Libertad", con su capital Trujillo.

A diferencia del oasis de Huacachina (en Ica), en el Bosque El Cañoncillo los turistas pueden pasar una tarde agradable que incluye un chapuzón en sus aguas cristalinas y un buen paseo por el bosque. Lo recomendable es la caminata, pero también hay servicio de caballos. También se puede acampar (sobra la leña), pero falta invertir en botes de totora y ascenso a las dunas para una buena jornada de sandboard.

En todo caso, PS tuvo como guía de lujo al arqueólogo Juan Pablo Buchelli. Lo pueden ubicar en Facebook y armar incluso una buena caminata por los restos arqueológicos vecinos al bosque-oasis.

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