Ni presidente, ni senador, ni alcalde, por Rosa María Palacios

Esperemos que la dura derrota republicana les dé lecciones de enmienda y que, en el Perú, sus hinchas, como López Aliaga, se den cuenta de que no puedes vivir insultando al prójimo, mintiendo sobre amistades imaginarias e inventando enemigos para odiar, cuando las necesidades de la población son reales y concretas.

Rosa Maria Palacios
Rosa Maria Palacios

¿Sabe usted quién es Jeanette Alonzo? Ella resultó elegida con 27% de los votos válidos de la provincia de Lima como nuestra próxima alcaldesa. Nunca dio una entrevista, nunca fue la oradora principal de un mitin y ni siquiera la invitaron a los debates del JNE. Si tiene o no competencias, méritos o el carácter necesario para el cargo, el electorado lo sabrá después de haber votado. Antes, no se nos dio la oportunidad de saberlo. ¿Esta es una forma democrática de elegir alcalde? Pues es la forma de Rafael López Aliaga y de Renovación Popular, culpables de este desenlace con la corresponsabilidad de un JNE que se negó a hacer definiciones oportunas para favorecer una reelección encubierta que la Constitución prohibía.

López Aliaga perdió las elecciones presidenciales. Renunció (contra su promesa) a terminar su mandato como alcalde de Lima para poder postular. Como suele suceder con los fraudistas, inventó hechos y persiguió funcionarios. Insultó y amenazó públicamente en niveles de vulgaridad jamás vistos en la política peruana. En un mitin público y ante cámaras advirtió que iba a sodomizar al presidente del Jurado de Elecciones con una tortuga Morrocoy si no lo declaraban ganador. Nadie lo denunció en abril por eso. Luego, renunció inconstitucionalmente al cargo de senador. El JNE se lo permitió para que así pudiera ser primer regidor de la lista a la provincia de Lima. El 4 de agosto, la lista de Renovación se quedó sin candidato a alcalde por la renuncia de Luis Rubio. Así, el candidato a primer regidor hizo campaña como candidato a alcalde. Nadie lo paró y sirvió de ejemplo nacional para decenas más en todo el Perú. En total, 20 casos de reelección encubierta están en la misma situación.

No se necesita ni haber terminado primaria para entender este texto constitucional: “No hay reelección inmediata para los alcaldes. Transcurrido otro periodo, como mínimo, pueden volver a postular”. ¿Cómo podía ser alcalde nuevamente quien no había dejado pasar un periodo completo? Impedido el primer regidor, solo queda que asuma el segundo regidor. Impedido el segundo, seguirá el tercero y así en orden descendente. Pero por los próximos 4 años (“un periodo, como mínimo”) López Aliaga jamás será alcalde. O eso creíamos. Sin embargo, legiones de doctores Truquini salieron a leer cualquier cosa menos lo que la Constitución dice.

Luego de semanas de incertidumbre y habiendo pasado más de un mes del acto electoral, por fin este viernes el JNE fijó un criterio. Los Jurados Electorales Especiales (JEE) ya habían hecho de todo: no proclamar a nadie alcalde y solo proclamar regidores; proclamar alcalde al impedido primer regidor; y proclamar alcalde al segundo regidor por impedimento del primero. El JNE va a revisar de oficio todas las resoluciones para fijar un criterio uniforme: va el segundo regidor como alcalde.

¿Por qué se demoraron tanto y por qué lo hicieron ahora? El partido Renovación Popular había pedido el jueves pasado la inhibición del presidente del JNE en todas las causas vinculadas a su partido. Alegaban una parcialidad de Burneo en su contra. ¿Qué pasó? Hace 10 días, en un evento público, con niños, Rafael López Aliaga y Carlos Álvarez protagonizaron una parodia en la cual el extraordinario imitador (ahora asesor) imitaba al primero metiendo una tortuga por “el poto que es un ánfora” de Burneo. Ahora sí, los denunciaron por acoso y coacción. La repetición en modo comedia, de lo que sucedió en abril, parece ser que colmó la paciencia de Roberto Burneo. El personero, por esa denuncia penal, pidió su inhibición. Estos hechos (y tal vez algunas caricaturas irreverentes pero magistrales), además del riesgo de terminar con todo el JNE procesado por violar la Constitución, llevaron a una decisión que debió llegar hace meses.

Por supuesto, no se puede caer en la ingenuidad de creer que los tenientes alcaldes (así se conoce al primer regidor) no van a gobernar de facto. Si son tramposos para hacerse elegir, harán todas las triquiñuelas desde el Concejo Municipal. Están en una posición de gobierno que les da un amplio margen de maniobra. El asunto está en manos del verdadero alcalde que tendrá que asumir toda la responsabilidad penal de la gestión. ¿Lo permitirá?

Jeanette Alonzo, 52 años, contadora (Universidad Garcilaso de la Vega) y actual regidora de Lima, es alguien de la absoluta confianza de López Aliaga. Ha sido la secretaria de Economía del partido, así que por sus manos han pasado todas las cuentas. Pero su relación es más antigua. Desde 1996 ella ha sido la contadora de “Promotora Desarrollo, Educación y Cultura” (Prodec) una ONG cuya presidencia tuvo Rafael López Aliaga y que se dedica a la promoción de algunos colegios encargados espiritualmente al Opus Dei. Su lealtad y discreción están garantizadas. Sus posibilidades de detener a López Aliaga en algún asunto (no pudo hacerlo como regidora) parecen remotas. Así que, confiscar propiedad privada o desconocer contratos o endeudar a la MML, será algo que ella tendrá que asumir, mientras deja al teniente alcalde la capacidad de ser el “vocero” de la alcaldesa.

Esta semana, las elecciones en los Estados Unidos dieron una lección sobre el repudio a una forma de hacer política. No hay en esto diferencias ideológicas. Yo soy una persona de derecha liberal, aprecio la democracia y los mercados libres. Pero no puedo aceptar una retórica de la humillación y el odio hacia el prójimo. Tampoco puedo aceptar un uso del cristianismo para fines políticos subalternos que jamás fueron los de Cristo. El desprecio a los más vulnerables: migrantes, mujeres, minorías, es inaceptable en una sociedad democrática. Los modales importan porque darle dignidad al cargo nos hace estar mejor representados. Se puede discrepar de ideas y de acciones políticas, pero lo ideal es estar gobernados por personas que respetan a los demás y no se comportan como los matones del patio, violando la ley y la Constitución.

Esperemos que la dura derrota republicana les dé lecciones de enmienda y que, en el Perú, sus hinchas, como López Aliaga, se den cuenta de que no puedes vivir insultando al prójimo, mintiendo sobre amistades imaginarias e inventando enemigos para odiar, cuando las necesidades de la población son reales y concretas. Lamentablemente, el segundo candidato a la MML perdió por 50,000 votos. Es poco, pero la lista de Renovación Popular ganó por los próximos 4 años. Así es la democracia, cuando eres demócrata.

El futuro político de López Aliaga es incierto, pero todo lo que se propuso ser el 2026 no lo logró. Cientos de insultos después y millones de soles en campaña no fue ni presidente, ni senador, ni alcalde. Pudo serlo, pero él solo se labró su destino.

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