
Puede que esto haya ocurrido en una de las casas más viejas de la avenida Rivadavia. El narrador no dice su nombre, pero describe el lugar como una casona antigua y muy espaciosa de Buenos Aires en la que también vivieron sus padres y tal vez sus abuelos.
Ahora todo ha comenzado a cambiar. Un susurro que proviene del fondo de la casa anuncia al narrador y a Irene, su hermana, que algo va a apoderarse de su vivienda, que nada volverá a ser como antes y que el espacio poco a poco dejará de pertenecerles para serle entregado a una fuerza misteriosa.
Lo contó el escritor Julio Cortázar en un relato publicado en 1946 que se llama “Casa tomada”.
Casi ancianos, los últimos miembros de la familia llevan una vida rutinaria y tranquila, como si se estuvieran preparando para la muerte. Él visita librerías francesas mientras que Irene teje y, al parecer, desteje la misma campera. Sin embargo, algo les anuncia que el mundo va a cambiar.

Julio Cortázar. Foto: AFP.
Es ficción y no lo es. En Madrid, la historia se ha hecho real. Maricarmen Abascal, de 87 años, habitaba desde 1956 el mismo piso de la calle Sainz de Baranda. Pagaba 450 euros que restaba este año de una pensión de 1400. Sin embargo, todo cambió de pronto, pero no fue una fuerza misteriosa ni un desconocido maligno. Tampoco Satanás la espiaba detrás de un viejo cuadro. Fue una empresa llamada URBAGESTIÓN.
Aquella sociedad inmobiliaria compró la casa y le exigió una suma muy diferente. En vez de los 450 euros (1,700 soles) que abonaba, le exigieron pagar 2650 euros (o sea, 10 mil soles) al mes, aunque su pensión fuera inferior al monto de ese alquiler. En el caso de que aquello le pareciera un mal negocio, la empresa le sugería comprar el piso por unos 250 mil euros. Eso equivaldría, más o menos, a un millón de soles.
Maricarmen dijo siempre la verdad. No tenía esa cantidad ni banco alguno iba a prestarle ese dinero a una persona de 87 años. Ella siguió pagando los razonables 450 euros, pero URBAGESTIÓN era un monstruo con hambre.
No se trata de un invento literario. A estas alturas, en otras calles, otras ciudades y otros países, miles de personas como Maricarmen están sufriendo el mismo acoso judicial.
En la lógica de este sistema, los dueños del capital tienen la razón. Quieren sacar todos los dividendos que puedan de su inversión. Y eso es legal, pero no es justo ni humano. Tampoco es cristiano. Es diabólico, pero es lícito.
Maricarmen estaba enferma. El 23 de septiembre se produjo el desahucio y, aunque el mundo se opusiera, un poderoso vehículo embistió la puerta. A la anciana la hicieron salir en camilla y terminó en un hospital.
Madrid es una ciudad turística y los empresarios lo saben. Por esa razón, han decidido comprarse, una por una, todas las casas y luego alquilarlas o venderlas a precios multiplicados. Eso ocurre en toda España, y alcanza también a los sobrinos y nietos de Maricarmen. Un joven de 18 años puede ingresar a la universidad, pero le resulta imposible pagar una habitación.

Protesta por Maricarmen Abascal. Foto: AFP.
Eso ha empujado a centenares de miles de personas a protestar en las calles y acampar en plazas centrales de la capital española y de otras importantes ciudades. Tanto la lideresa Ayuso como los partidos ultraderechistas vienen sosteniendo el encargo y la defensa de URBAGESTIÓN y aducen que el capital es positivo y tiene todos los derechos. Incluso a cometer crímenes como este. Efectivamente, así es, dentro de un sistema perverso que antepone los intereses del capital sobre los derechos de los ciudadanos.
Maricarmen Abascal murió el miércoles 7 de octubre, un par de semanas después de que la echaran de su casa. Sus últimas palabras fueron de gratitud para los españoles que la defendieron y de llamados a continuar una lucha por el derecho a la vivienda que pronto asumirá los caracteres de huelga general.
Cuando los personajes de la obra de Cortázar han sido empujados por la fuerza misteriosa hasta el fondo de la casa, toman un corredor que los conduce a la puerta. Son las once de la noche y el narrador se dice: “Antes de alejarnos tuve lástima, cerré bien la puerta de entrada y tiré la llave a la alcantarilla. No fuese que a algún pobre diablo se le ocurriera robar y se metiera en la casa, a esa hora y con la casa tomada”.

El homónimo y clásico relato de Julio Cortázar nos ayuda a tener una perspectiva más amplia del caso de la española Maricarmen Abascal, quien tuvo que abandonar su hogar debido a la crisis de la vivienda en España.

Homenaje. El pasado 29 de septiembre falleció el maestro ayacuchano Primitivo Evanán. Fue uno de los principales difusores de las tablas de Sarhua en el mundo, con las que reflejaba los usos y costumbres de su pueblo. El contenido de sus temas y la técnica que usaba hicieron de él un referente del arte popular peruano de las últimas décadas.

El periodo de la Inquisición en Perú está documentado por la bibliografía y la memoria popular. Resulta inevitable que de esta confluencia surjan personajes peculiares como Jonás Caravelí.

No ficción. En exclusiva para La República, presentamos un adelanto del libro El canto del cisne, Diana, mi hermana de Charles Spencer. Lady Di transformó la monarquía británica y se ganó el título de la "princesa del pueblo" gracias a su profunda labor humanitaria.

La instalación del artista trujillano propone un satírico y místico viaje que mezcla las dinámicas culturales del Perú con la ciencia ficción, la ufología y la mitología.