
Los jóvenes son la fuerza moral de un país, representan el presente y el futuro. En el Perú, muchos se han ido o se quieren ir.
La crisis política de los últimos años nos hace vivir en una incertidumbre permanente, así que es triste, pero también comprensible.
En Jaén, mas de 2.000 jóvenes estudian en la Universidad pública, que, tras 16 años de su fundación, ha tenido 13 comisiones organizadoras.
Tienen asignados más de 45 millones de soles de presupuesto, pero hay problemas como compras inexistentes y laboratorios que no sirven.
Ante el reclamo se dan explicaciones absurdas, como que la nueva comisión no responde por los presupuestos anteriores, no rinden cuentas y los perjudicados son los estudiantes.
Los jóvenes corren el riesgo y desafían la indiferencia de las autoridades, se han organizado, junto con profesores y administrativos, para exigir resultados al Ministerio de Educación.
No es justo que el Gobierno ineficaz, abandone, ignore y genere una realidad inaceptable.
El paro de transportistas refleja a gran parte del país, hartos e indignados.
Los jóvenes en Jaén, a punto de levantarse por la misma razón.
El Gobierno en un mundo paralelo.
En Jaén, también hay problemas de extorsión e inseguridad, en general en Cajamarca, pero todos reconocen que los ronderos han representado orden y paz y que en medio de todo les dan tranquilidad.
El camino es ese, organizarnos, defender nuestros derechos, jamás callarnos.
El Ministerio de Educación tiene el deber de atender la demanda de los jóvenes en Jaén, que es una demanda de varias universidades públicas e institutos con comisiones organizadoras eternas.
Comparto la energía y esperanza que siento por la lucha que iniciaron los jóvenes en Jaén, que no es contra nadie, sino solo por justicia y su futuro, y también por el nuestro.

Hoy, dejar caer la Beca 18 es repetir esa misma crueldad, miles de jóvenes quedándose sin la posibilidad real de mirar el futuro con esperanza.

Si nos detenemos un momento, todavía podemos encontrar un camino que nos devuelva un poco de esperanza.

Está en esos jóvenes que no se resignan, que no se rinden, aunque estén decepcionados de la política y de los políticos.

No nos piden discursos. Nos exigen responsabilidad. Tendrían que escucharlos un poco más y quizá entenderían.

" Nuestras Fuerzas Armadas y la Policía Nacional no necesitan favores ni perdones políticos que las envilecen, sino justicia, respeto y elecciones limpias"