Pecado de lesa reunión, por Mirko Lauer
"La revancha de Boluarte va a ser en la reunión de APEC en el Perú, llegado noviembre 2024. Allí ni Biden ni Xi Jinping podrán escapar al bilateralismo social de la presidenta, del Perú y de la cumbre".

¿Hubo un error político-diplomático de Dina Boluarte en Washington? Algunos piensan que en realidad fue una simple mentira blanca: no tenía cita bilateral y dijo que la tenía. Algunos van más lejos: la mentira habría sido lanzada para asegurar los votos del Congreso. Pero igual hubiera votado este a favor de Boluarte en una cumbre EE. UU.-países amigos de América Latina.
Si volvemos a la idea del error político, ese puede haber sido uno de varios: el impulso palangana, el interesado optimismo de un funcionario de aquí o de allá, una promesa real que se terminó destejiendo. ¿Le pudo ir mejor a Boluarte en Washington? Gabriel Boric tuvo una cita privada con Biden y terminó criticado en Santiago por lo que pidió en ella.
Un tête à tête con Joe Biden no es una moneda de oro. El levantamiento de sanciones a Cuba o la moderación en Gaza que pidió el presidente chileno en esa reunión no se van a producir. ¿Tuvo tiempo Boluarte de soplarle algún pedido o propuesta a Biden en lo que toma recorrer un pasillo de la Casa Blanca? Ese secreto nadie lo sabrá.
Para la presidenta, la acogida en el exterior se está volviendo un termómetro de su imagen interna. El gesto severo del papa Francisco, la tomada de mano con Biden, o simplemente el trato parejo en reuniones del club presidencial, todo es motivo de críticas lapidarias. Es obvio que al periodismo y al público no le gusta ver a Boluarte viajando por el exterior.
Alguien podrá decir que su error es viajar, pero varias de esas salidas han sido inevitables. En las evitables, ella quizás pensó que dejarse ver afuera mejoraría su imagen, le daría algo más de peso a su presidencia. ¿Se equivocó allí? Pero quizás prefiere las críticas a Dina internacional a las diatribas contra Dina local.
La revancha de Boluarte va a ser en la reunión de APEC en el Perú, llegado noviembre 2024. Allí ni Biden ni Xi Jinping podrán escapar al bilateralismo social de la presidenta, del Perú y de la cumbre. Mientras tanto tiene un año completo para hacer planes con su agente de viajes. Porque en lo del turismo político, el indispensable y el otro, lo que no mata engorda.















