Opinión

Cada vez menos democracia

Los partidos siguen oponiéndose a elecciones primarias abiertas.

EDITORIAL
EDITORIAL

Los partidos políticos que tienen representación en el Congreso no quieren democracia ni para el país ni para sus propias organizaciones. Al negarle posibilidades a las elecciones primarias, se aferran a la designación a dedo y al manejo arbitrario de los propietarios.

Al haber suscrito desde diferentes bancadas, principalmente las de Fuerza Popular y APP, un proyecto de ley que desecha las PASO como filtro de los potenciales candidatos, están también contribuyendo a que se perpetúen en los cargos estos representantes de intereses particulares que tanto daño están provocando en el Congreso de la República y que son responsables de la impopularidad de ese poder del Estado.

Entre las firmas que sustentan el proyecto también se incluyen representantes de Acción Popular, Somos Perú y Renovación Popular.

La posibilidad de tener elecciones abiertas, simultáneas y obligatorias como manda la ley ha sido rechazada por los partidos mediante argucias y postergaciones en los comicios realizados desde el 2020, 2021 y 2022. En todas estas preselecciones se han optado por modelos en los que una asamblea de delegados ratifica un proceso efectuado por la dirección.

Pese al descrédito de la imparcialidad de estos procesos, se ha rechazado sistemáticamente la posibilidad de una real participación ciudadana para mantener el control de los elegidos y así garantizar el manejo de las cúpulas.

La participación ciudadana en procesos primarios hace posible una mejor selección y filtro de candidatos con problemas graves de gestión al frente de otras instituciones públicas, casos de violencia familiar o procesos legales. Es una de las reformas políticas que se aprobaron dentro del conjunto de modificaciones para elevar la calidad de la política, a la que los partidos se han opuesto con denuedo.

Otra hubiera sido la composición de los últimos congresos si se hubiera procedido bajo este método, evitándose la presencia de extorsionadores, violadores, voceros de negocios ilícitos como la minería ilegal o el propio narcotráfico y el crimen organizado. Hasta la existencia de familias enteras que defienden directamente sus intereses en negocios educativos o de otros rubros. Es lamentable que no se pueda adecentar la política y se sigan multiplicando estos partidos nacidos del interés particular de unos cuantos mercaderes.

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