Arrancándose las uñas
“Ahora último nos informa Castillo que él y su gobierno llegaron a Palacio con las uñas cortadas. Todas estas vueltas en torno a una misma idea también tienen una intención humorística, suponemos”.

Una de las imágenes preferidas de Pedro Castillo es la de las uñas como marca de la ratería. Nos ha contado que él sí se corta las uñas (no las tiene largas), y ha utilizado la misma metonimia para postular su honestidad y la de su gobierno. También nos ha dicho que su gobierno “puede meter las patas, pero no las uñas”. No se le ocurre la posibilidad de que entren juntas uñas y patas.
Ahora último nos informa Castillo que él y su gobierno llegaron a Palacio con las uñas cortadas. Todas estas vueltas en torno a una misma idea también tienen una intención humorística, suponemos. Pero sobre todo buscan vestirse de una honradez que más bien demostró no ser tal desde el momento en que la Fiscalía le empezó a clavar las uñas.
Lo de las patas y las uñas crea una atmósfera algo campestre, con animales apacibles paseando su inocencia y otros voraces usando sus garras para llevarse cosas. En ese contexto, Castillo nos quiere hacer pensar que su gobierno está conformado por vaquitas cajamarquinas, donde la cosa no es la uña, sino la pezuña.
En un reciente tuit Rosa María Palacios hace notar que los voceros del gobierno evitan en todo momento hablar sobre corrupción. Son consecuentes, puesto que postulan que ella no existe. Pero Castillo no dice que ella no existe, solo se limita a decir que ni él ni su gobierno la practican, suponemos que por estar aferrados a la tijerita de uñas.
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Evidentemente, dados los fortísimos indicios de corrupción en las alturas, muy poca gente les cree. Pero ellos están convencidos de que la repetición goebbeliana de la propia honestidad es útil para moverse en la política, como Pedro por su casa. Pero no todos los voceros tienen la cara tan dura, y muchos prefieren el silencio frente al espinoso tema.
Dado que es obvia la fijación de Castillo con las uñas, le alcanzamos un ramillete de refranes que pueden servirle en algún momento. “Al mal músico, hasta las uñas le estorban”. “Cara de santo, uñas de gato”. “Uñas largas con guantes de seda se tapan”. “En las uñas de los pies, has de adivinar quién es” (ojo con este último).




