Jaque, por Inés Flores
“El problema se complicó con las demandas de los agricultores, que vieron bloqueado el circuito de sus productos”.

La violenta protesta del pueblo de Huancayo el viernes último puso en jaque al gobierno de Pedro Castillo. El mandatario no solo no actuó a tiempo para solucionar el conflicto de transportistas y agricultores, sino que acusó públicamente a sus dirigentes de “recibir dinero para bloquear carreteras”, incendiando así la pradera.
Antes de los sucesos del viernes, el Gobierno no puso empeño en buscar solución a los reclamos de los transportistas. Los medios de comunicación mostraban diariamente los masivos bloqueos de la Panamericana y de la Carretera Central que pronto dieron lugar al desabastecimiento de alimentos en las ciudades del interior del país. El problema se complicó con las demandas de los agricultores, que vieron bloqueado el circuito de sus productos.
El hecho ha recordado el paro de los “camioneros” en Chile en 1972. A este paro siguió el consiguiente desabastecimiento de alimentos que generó una crisis generalizada en el pueblo mapuche. La crisis fue aprovechada por los golpistas que derrocaron al presidente Salvador Allende. Después se reveló documentadamente que el paro de transportistas fue organizado por la oligarquía y la CIA.
Lo que ocurre en el Perú es distinto. Aquí los transportistas reclaman por el alza del precio de los combustibles como consecuencia, principalmente, de la crisis generada por la guerra de Ucrania. Como solución, los transportistas plantean eliminar el Impuesto Selectivo al Consumo.
Hay el riesgo de que las protestas se repliquen en otras regiones. De ocurrir así, sería el comienzo del fin del Gobierno. El viernes, el pueblo de Huancayo, capital de la región Junín, plaza fuerte del partido de gobierno (Perú Libre), pedía a gritos que se fuera Castillo. Dicen que “guerra avisada, no mata gente”.



