Opinión

Los Niños, por Inés Flores

“Estos votos indican el divorcio entre las organizaciones políticas y sus congresistas. O el juego de la escopeta de dos cañones”.

Los niños hicieron de las suyas en el pleno del Congreso que dio el voto de confianza al gabinete Torres. No nos referimos solo a los cinco “Niños” de Acción Popular (AP) señalados por la lobbista Karelim López, sino a todos aquellos congresistas que bailan según la música que les toca el presidente Pedro Castillo. Y en esta danza estuvieron 12 parlamentarios de AP, 4 de Alianza para el Progreso (APP), 3 de Somos Perú, 3 de Podemos, 6 de Perú Democrático y 5 de Juntos por el Perú.

Estos votos indican el divorcio entre las organizaciones políticas y sus congresistas. O el juego de la escopeta de dos cañones. El caso más dramático es el de AP, un partido de más de 60 años y que se exhibe como una “federación de independientes”, donde cada quien acomoda la política a su conveniencia. Doce de sus 15 congresistas votaron a favor del gabinete Torres contradiciendo la directiva de su comité político de negarle la confianza.

Claro que no todo es gratis. Las investigaciones de la Fiscalía siguen las pistas a los “Niños” que habrían recibido favores del gobierno, lo que explicaría su voto de respaldo al gabinete y su compromiso de seguir haciéndolo, aunque ellos lo niegan. En otras bancadas habría otro tipo de intereses. Voceros de Juntos por el Perú habían dado señales de franco distanciamiento con el gobierno de Castillo, pero su voto los devuelve al redil oficialista.

Lo ocurrido en el Congreso, repetimos, pone en evidencia la contradicción entre el discurso (para los medios) y los votos que van en sentido contrario. Pero sobre todo demuestra la crisis de los partidos que no tienen posturas definidas, carecen de ideología y de programa, y no respetan su compromiso con la ciudadanía y sus electores.