La voz de los EE. UU.

El enfático saludo del Departamento de Estado de los EEUU a las elecciones peruanas (“libres, justas, accesibles y pacíficas”) puede ser leído como un llamado de atención a quienes siguen buscando descalificarlas. En esto Washington sigue el criterio de los observadores internacionales, que se han pronunciado en términos similares.
En otros tiempos esto quizás hubiera sido un caso de Roma locuta, causa finita. Pero hoy no es sino la opinión de un país influyente, y los enemigos del proceso electoral ciertamente van a discrepar de ella, con variados argumentos. Aun así, es un criterio a tomar en cuenta, y se suma a los que circulan dentro del Perú.
Es muy poco probable, casi imposible, que Washington vea con entusiasmo un triunfo del candidato Pedro Castillo. Pero ciertamente lo está viendo como el mal menor frente a una profundización en el descuajeringamiento de la democracia en este país. Sobre todo cuando los EEUU vienen de una análoga experiencia negacionista.
A estas alturas los EEUU ya están familiarizados con los sucesivos y ya numerosos gobiernos de izquierda en América Latina, y están acostumbrados a no interferir en ellos. Salvo cuando algunos de estos gobiernos seriamente atropellan derechos humanos o afectan de forma directa los intereses de Washington, en lo económico o lo geopolítico.
De otra parte, la administración demócrata de Joe Biden no tiene por qué sentir simpatía por el surgimiento de gobiernos de derecha radical, extrema o esencialmente antidemocrática en el mundo. Probablemente los vea como expresiones del mismo problema que viene enfrentando en casa, donde una elección fue declarada fraudulenta sin base alguna.
Esta visión positiva de las elecciones en el Perú puede volcarse hacia un ceño fruncido yanqui si Castillo empieza a materializar algunos de los peores pronósticos de sus críticos. Pero ese será otro capítulo de la historia, donde la búsqueda de soluciones también estará en manos de los mecanismos institucionales y democráticos locales.
Quizás luego de este saludo la gente del Departamento de Estado podría empezar a considerar la inclusión de Perú en alguna próxima gira presidencial de Biden por América Latina. Donald Trump no visitó a Pedro Pablo Kuczynski, a pesar de los servicios geopolíticos prestados. Quién sabe si Biden va a visitar a Castillo.



