Tres poemarios nuevos en Lima
Una esquirla basta (Lima, PiedraAlada, 2020) parco primer poemario de Rodrigo Luque es una elegía a su madre, trabajada como un rapto de vuelo lírico y una sesión de dolor existencial.

1 Simio meditando (ante una lata oxidada de aceite de oliva) (Lima, Universo Bacterial, 2020). Luego de una edición en México y otra en Chile, el poemario de Mario Montalbetti aparece en Lima. Sus textos todavía pertenecen al ciclo de su libro Fin desierto (Carsa, 1995), cuando comenzó una deriva hacia la poesía como razonamiento crítico, presente en sus libros más recientes, como Cabe la forma, que pronto editará Pre-Textos en Madrid.
Cargados de argumentación, humor y fuerza lírica, son poemas que exigen una lectura cuidadosa. Montalbetti devuelve la atención del lector con una reflexión poética y un cuidadoso trabajo de lenguaje que lo ha ubicado ya entre los poetas de lengua castellana más destacados. El poeta uruguayo Eduardo Milán nos llama la atención sobre la importancia de su “técnica de desdoblar lo dicho”.
2 Serpiente underground (Lima, Plectro Editores, 2020), de Gabriel Gargurevich, es un primer poemario de notable intensidad, en la línea de una poesía coloquial renovada. El autor encuentra buena parte de sus temas y la intensidad para tratarlos con buen oficio, en la vida diaria, a la cual convierte en un espacio de descubrimientos cotidianos.
El libro funciona como un mensaje de Gargurevich a sus lectores, para informar sobre aquella parte de su vida enredada entre sus versos. Casi podría decirse que es una poesía confesional. La parte narrativa de los poemas mueve a seguir leyendo, mientras que la parte existencial nos hace detenernos en la refl exión. Es la dinámica de un libro particularmente bien construido.
3 Una esquirla basta (Lima, PiedraAlada, 2020) parco primer poemario de Rodrigo Luque es una elegía a su madre, trabajada como un rapto de vuelo lírico y una sesión de dolor existencial. El libro se asienta sobre un lenguaje sumamente delicado, muy cercano a la poesía pura, y mezcla el verso de gran elocuencia con la ironía y el desgarro sutiles.
Sus editores plantean que la obra “es un recorrido poético por escenarios que, con incertidumbre, nos aproximan al duelo. Los poemas de Rodrigo Luque son una reconciliación consigo mismo”. Para ser un primer poemario, hay una inusual dedicación al lenguaje, que aquí es particularmente cuidado y maduro, y se transparenta para cederle el paso a los silencios de la meditación.




