Pedro Cateriano

Siempre ha sido cercano a Mario Vargas Llosa, fue una prominente figura del humalismo, así como un antialanista y antifujimorista a tiempo completo.

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La buena disposición de Pedro Cateriano a candidatear está cargada de sentidos, y por lo tanto se presta a varias suposiciones. Hay algo misterioso en esta decisión de último minuto, por parte de un político que no es especialmente popular. Como si hubiera visto una oportunidad o tenido una iluminación en el momento final.

Algunos ven en su aparición una de las cartas electorales de Martín Vizcarra. Otros que Cateriano solo se está quitando el clavo de la virulenta censura en el Congreso, donde no parece haber tenido mucho apoyo de Vizcarra. También puede pensarse que simplemente ya no puede dejar de hacer política.

Cateriano, político de derecha liberal, es una figura compleja. Siempre ha sido cercano a Mario Vargas Llosa, fue una prominente figura del humalismo, así como un antialanista y antifujimorista a tiempo completo. Su aceptación del premierato bajo Vizcarra fue una sorpresa que nunca se ha llegado a comprender del todo.

Su discurso ante el Legislativo transmitió la idea de que el actual gobierno podía, o incluso debía, moverse hacia una derecha más decidida en medio de la pandemia. No será el único candidato que participe con esas ideas, pero sí el que tuvo la oportunidad de exponerlas articuladamente dentro de un contexto de administración estatal.

Quizás tan misteriosa como la súbita aparición de Cateriano en la competencia es el que haya tantos precandidatos convencidos de que abril próximo será la hora electoral de la derecha. ¿Lo creen realmente? ¿O es un amplio impulso para contrapesar un populismo silvestre como el que llenó las curules del actual Congreso?

Las posibilidades presidenciales de una derecha franca, conservadora, liberal, o extrema, hoy parecen realmente pocas. La multiplicación de candidatos en ese sector no le va a facilitar las cosas, sobre todo a los más doctrinarios, entre los que por cierto se cuenta Cateriano, quien además no es precisamente un encantador de serpientes.

Por lo pronto son varios los candidatos rivales que se van a encontrar con un crítico para quien la polémica es segunda naturaleza. Lo cual comenzará, qué duda cabe, en la denuncia de todos aquellos fujimoristas y apristas de antaño que hoy buscan refugio en los nuevos tiempos. Quizás ese será su principal papel en la campaña.