Mirko Lauer: “Al darse cuenta de que la vacancia era posible, PPK pone en marcha el indulto”

Entrevista a Mirko Lauer. Columnista del diario La República.

28 Dic 2017 | 6:30 h

Renato Gaggero L.

El jueves 21 de diciembre, a última hora de la noche, el presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski (PPK), se salvó por poco. Y es que ese día en el Congreso de ese país se debatió por 14 horas la moción impulsada por un sector del fujimorismo que buscaba destituirlo de sus funciones por “incapacidad moral”, luego que se dieran a conocer contratos antiguos entre una empresa del mandatario y la brasileña Odebrecht, investigada por casos de corrupción en varios países de la región.

El negro panorama que sacudía en horas de la tarde de ese jueves a PPK, finalmente se revirtió. La moción necesitaba 87 votos para ser aprobada, pero solo obtuvo 79 a favor, 19 en contra y 21 abstenciones, entre ellas, la del hijo de Alberto Fujimori y hermano de Keiko Fujimori: Kenji.

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Casi todos supusieron la jugada que venía, la que se concretaría finalmente el domingo 24 a las 18 horas, cuando los peruanos estaban pendientes de los preparativos de Navidad. Mediante un comunicado oficial, el presidente Kuczynski anunció que otorgaba el “indulto humanitario” a Fujimori, quien llevaba 10 años preso.

Para entender los acontecimientos de los últimos días en el vecino país, “El Líbero” entrevistó al analista político y periodista peruano Mirko Lauer, del diario La República.

¿Por qué PPK termina indultando a Alberto Fujimori? ¿Fue ese el precio que le pusieron los parlamentarios de Fuerza Popular para abstenerse de inhabilitarlo el jueves pasado?

Yo me imagino que sí, yo me imagino que esa era la parte del acuerdo que le tocaba cumplir.

¿Cómo se ha recepcionado esta decisión en Perú?

Depende. Lo que más suena es esta intensa reacción del antifujimorismo más radical, que ha hecho mítines y marchas en las calles, que ha llenado las redes sociales y que ha puesto en marcha una serie de argumentos, unos mejores que otros, sobre la legalidad de lo producido. Ese es el sector más conspicuo. Después, el resto de la población nunca sabremos qué opina hasta que aparezcan las próximas encuestas y, en términos de representantes de la política, los fujimoristas están muy contentos, el sector de Keiko Fujimori le ha dado al preso un recibimiento formal, frío, pero ha saludado el hecho. Y de los partidos políticos más grandes, o más establecidos, ninguno ha dicho mucho.

¿Se puede hablar de negociación, o fue más bien una suerte de extorsión hacia PPK por parte del fujimorismo?

No, yo creo que fue una negociación. Lo que tenemos son varias movidas políticas escalonadas y en simultáneo. Por ejemplo, ¿por qué se produce este impulso a favor de la vacancia? Mi sensación es que los papeles de Odebrecht que incriminan a Pedro Pablo Kuczynski han estado ahí durmiendo durante un año y medio, o más. Son papeles legales, casi públicos. Entonces, yo tengo la sensación de que ha sido una especie de juego que se ha dado. En un momento dado, Keiko Fujimori ha sentido la presión de la Fiscalía y la posibilidad de que la detengan en esta nueva fórmula de la cárcel preventiva, como a Ollanta Humala y su esposa, entonces para impedir que eso suceda es que se ha movido a toda velocidad en dirección de la vacancia de PPK…

Entonces, ¿se “armó un caso” en contra de PPK?

Así es, esa es mi opinión personal. Acá armaron un caso a toda velocidad y lo lanzaron, primero como posibilidad y luego como una cosa más concreta. Al enterarse de esto, al darse cuenta de que la vacancia o la destitución era una cosa posible, PPK pone en marcha el indulto.

¿No tenía otra carta para jugar?

No, era su única movida posible. Alguien dijo en estos días una bonita frase, no recuerdo quién: “Acá los dos dispararon su bala de plata”. Y efectivamente los dos han quedado bastante mal heridos por la bala de plata. Todo esto se ha dado en torno a planes, cálculos, negociaciones y pactos.

Con este gesto, PPK salvó su presidencia, pero crispó los ánimos en Perú, agudizando la polarización entre fujimoristas y antifujimoristas. ¿Podrá salir ileso de esta nueva situación?

Es que la verdad se ha crispado parte de los ánimos, no todos. En realidad, no es un grupo social o político que tenga capacidad de arrastrar a todo el país. Entre los que protestan no está la derecha, no está la derecha liberal, no está el centro político, no están los indiferentes que a veces se activan. Los que están son la misma gente que va a todas las marchas.

Entonces no es que PPK se haya comprado un problema de paz social con este indulto…

No, yo creo que hay una crispación confinada a un sector. Y si bien ahora tiene el problema con ese sector, ese sector tampoco lo ha apoyado ni ayudado mucho en esta presidencia, porque es un sector que no tiene votos importantes en el Parlamento. En general, no es que PPK esté perdiendo aliados con su decisión de indultar. No. Los antifujimoristas no eran sus aliados. Solo lo fueron cuando había que decidir la segunda vuelta.

En una columna reciente en el diario La República, usted acusa a Odebrecht de intervenir directamente en la política del Perú, al entregar a fuerzas fujimoristas antecedentes de la relación que tuvo con la empresa de PPK. ¿Qué busca Odebrecht con esto?

Así es, incluso los he acusado de golpistas, es decir, que han participado en un complot para derribar al presidente. Mi sensación es que hay indicios y motivaciones. Los indicios son que en el caso de los documentos vinculados a otros aspectos, que son los que están en la justicia penal, Odebrecht ha tenido un cuidado exquisito, solo declara ante fiscales brasileros en ciertas circunstancias y, para hablar con un fiscal peruano, tienen que pasar por unos vericuetos… la cosa avanza muy lentamente. El señor Marcelo Odebrecht habla, pero parece un oráculo griego, da unos discursos raros, dichos a medias. Y de pronto, en este caso, aparecen en manos de la presidenta de la comisión parlamentaria peruana del asunto Lava Jato, este expediente cuyo efecto inmediato es alejar la cabeza del presidente de su cuerpo. Entonces, mi sensación es que ese procedimiento es evidentemente algo acordado entre las partes.

Entonces, ¿Odebrecht y el fujimorismo “armaron este caso” para acorralar a PPK?

Claro. Además, acá hay algo, porque si el fujimorismo hubiera sabido que existía el documento, lo habría pedido hace un año. Por lo tanto, tienen que haber sido informados por aquellos que lo tenían. ¿Cuál es la motivación? La motivación es un decreto legislativo con número 003 que afecta a las empresas que han colaborado con Odebrecht y de paso a Odebrecht. En otras palabras, lo que está en juego en el Perú es si Odebrecht va a recibir el mismo tratamiento que ha recibido en otros países en los cuales han sido enjuiciados, condenados y vetados para realizar negocios por cuatro, seis y hasta por diez años. En el Perú nada de eso se ha dado todavía, todo está en la balanza y Odebrecht tiene vivo interés en mantenerse actuando en el Perú. Hasta este momento, el Ejecutivo no había logrado ayudarlos a cumplir ese propósito y mi sensación es que ellos al final hicieron todos sus cálculos y vieron que las fuerzas fujimoristas y la mayoría parlamentaria de Fuerza Popular eran su mejor carta y decidieron ayudarlos. Esa es mi hipótesis, que ciertamente ha sido desmentida por Odebrecht, pero eso era de esperarse.

Entonces usted reafirma la tesis de que acá hubo un intento de golpe de Estado fraguado entre el fujimorismo y Odebrecht…

Mire, lo menos que puedo decir es que acá ha habido ayuda y colaboración con una fuerza parlamentaria empeñada en derrocar al presidente de la República. Y el derrocamiento se iba a dar con papeles de Odebrecht que no fueron obtenidos por ninguna investigación y ningún allanamiento.

¿Qué se puede esperar tras el indulto? ¿Los fujimoristas ya no le harán más la vida imposible al presidente, o seguirán intentando removerlo?

Yo creo que aún le pueden hacer la vida imposible. Los 61 votos de Fuerza Popular no son broma. Es la primera mayoría y es muy fuerte. Pero lo que no pueden es interrumpir su mandato así no más. Creo que el presidente se ha salvado de eso. Por otro lado, ha logrado dividir a sus enemigos. Los 10 votos de FP que se abstuvieron de votar la vacancia, liderados por Kenji Fujimori, van a tener una actitud mucho más considerada con el Ejecutivo que los demás fujimoristas… Pero aún falta ver cómo está el panorama. Nadie sabe todavía cosas esenciales. Por ejemplo: ¿Cómo está realmente la salud de Alberto Fujimori? ¿Es un farsante que en el momento menos esperado se levanta y hace su primera manifestación? ¿O es realmente una persona muy enferma y con achaques? Tampoco sabemos cuál será la verdadera reacción de Keiko Fujimori. No solo ante la liberación de su padre. El otro lío pendiente es si se va a producir un desbande del Kuczynskismo y, si se produce, de qué tamaño va a ser. También hay que ver si el movimiento de izquierda contra el indulto va a cuajar en algo más que una protesta.

(*)Publicado en el diario digital de Chile El Líbero

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