Los cuatro casos de plagio más escandalosos de la política mundial

Dos ministros que dejaron sus cargos, un candidato a presidente de Estados Unidos fuera de carrera, y un importante religioso que dimitió. Estos son algunos de los casos de personajes que renunciaron tras haber sido culpados de plagio.

27 Ene 2016 | 12:36 h

La reciente denuncia de que el candidato presidencial César Acuña causó un escándalo que ya ha sido informado en medios de todo el mundo. Sin embargo no es la primera vez que los escándalos de plagio sorprenden. LaRepublica.pe hizo un breve recuento de algunos los casos más resaltantes en la política internacional.
 
 

1. Una renuncia a regañadientes

El caso del entonces titular del Ministerio de Defensa Alemán, Karl Theodor zu Guttenberg, supuso un terrible dolor de cabeza para la Canciller Ángela Merkel quien, ante la presión, tuvo que pedir la renuncia de su ministro más popular. La misma que se llevó a cabo el 1 de marzo del 2011.
 
Nombrado como ministro desde el 28 de octubre del 2009, Karl Zu Guttenberg tuvo que decirle adiós a su título de doctorado cuando el 23 de febrero del 2011 la Universidad de Bayreuth declaró que habían pruebas suficientes para determinar que hubo plagio en su tesis doctoral.
 
Aunque el ministro reconoció haber cometido "errores graves" afirmó que estos no fueron cometidos de "forma consciente" y que durante su investigación le "perdió el rastro a las fuentes".
 

2. La amiga de Merkel dimite

Pero si Merkel creía que con la salida de Guttenberg se acabaron los problemas, se equivocó. Nombrada ministra de Educación y Ciencia el 22 de noviembre del 2005, Annette Schavan dejó su cargo el 13 de febrero del 2013 cuando se descubrió plagio en su tesis doctoral.
 
La renuncia de la amiga personal de la Canciller llegó días despues de que el Consejo Académico de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Düsseldorf le retirara su título de doctorado por encontra plagio.
 
"Como una candidata doctoral, ella sistemáticamente y deliberadamente presentó esfuerzos intelectuales en su disertación que no fueron suyos", dijo la universidad que concluyó que Schavan era culpable de "engaño intencional a través de plagio".
 

3. El presidente que no pudo ser

Los casos de plagio son tan graves que a veces no es necesario que las autoridades universitarias le quiten a un político su grado académico ni que las víctimas lo denuncien ante el público. Así lo descubrió en su campaña presidencial de 1988 el actual vicepresidente de los Estados Unidos de América, Joseph Robinette "Joe" Biden.
 
Era setiembre de 1987 cuando la campaña de Joe Biden se encontró con un "pequeño" problema: parte de un discurso suyo tenía muchas similitudes con un discurso del político británico Neil Kinnock.
 
Aunque Biden intentó minimizar la acusación, poco pudo hacer cuando salió a la luz un antiguo caso de plagio que habría cometido durante su primer año del Colegio de Leyes de la Universidad de Siracusa.
 
Ese mismo año el 23 de setiembre, Biden renunció a su candidatura por el partido demócrata, confesándose sobrepasado por "la sombra exagerada" de sus errores pasados.
 

4. Un escándalo "celestial"

Si bien las denuncias de plagio pueden costarle su futuro a los políticos, también pueden poner el peligro los cargos de figuras religiosas. Ese fue el caso del Gran Rabino de Francia, Gilles Uriel Bernheim, quien dimitió el 11 de abril.
 
La más alta autoridad de los judíos en Francia reconoció haber cometido plagio en su libro "40 meditaciones judías" explicando que el escritor con el que trabajó cometió este acto sin su conocimiento.
 
"He sido engañado [...] Sin embargo, soy responsable. Pido disculpas a los autores cuyos textos fueron copiados, a la gente que leyó estas "meditaciones" y a mi editor", declaró en aquella oportunidad.
 
Asimismo Bernheim confesó que nunca recibió el diploma de Estado para enseñar filosofía (“l’agrégation”) pero que sí dejó que otros, equivocadamente, se lo atribuyeran.

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