Este martes 28 el JNE proclamará a Pedro Pablo Kuczynski Presidente de la República. A pesar de que Keiko Fujimori concedió a regañadientes la victoria el pasado viernes 10, algunos otros fujimoristas han preferido esperar la proclamación del JNE. Luego están los que, como Martha Chávez, simplemente niegan esa victoria. Más allá del reconocimiento de que PPK ganó, no hay realmente una posición oficial de Fuerza Popular sobre cómo van a usar su peso parlamentario. Es decir, sobre cuáles serán los alcances de su actividad opositora. Las hipótesis van desde formas de bloqueo hasta formas de colaboración para temas puntuales. En términos generales el fujimorismo se mantiene disciplinado en torno al silencio de su candidata, con una que otra voz discordante. Estas últimas casi todas expresiones de una línea dura impacientada por la espera. La disciplina se debe en buena medida a que todavía no hay actos de PPK a los cuales reaccionar. Mientras espera que PPK empiece a gobernar y el Congreso ya esté instalado, FP debe estar dedicando tiempo a decidir temas internos de poder, con la línea dura albertista intentando hacerle pagar a la candidata el precio de la derrota. Es decir obligarla a gobernar el partido con la gente que ella puso de lado en su campaña electoral. Pero la cuestión no se va a decidir en el juego de silencios y declaraciones, sino en el manejo de la bancada de FP. La foto con los 73 parlamentarios detrás suyo, como una guardia de hierro, ese viernes 10, también fue un mensaje al propio partido. ¿Cuántos de esos acuerdos fueron con el fujimorismo histórico y cuántos solo con Keiko Fujimori? La prueba ácida de lo anterior recién llegará con el pedido oficialista al Congreso de facultades delegadas, en el rol de oradores, en la naturaleza de los argumentos. Por lo pronto los reelegidos, de FP o importados de otros partidos, son una minoría, algunos de ellos muy locuaces en cuanto congresistas. El resto es una cantidad desconocida. La temprana declaración de PPK sobre que no piensa excarcelar a Alberto Fujimori tiene que haber sido un alivio para Keiko Fujimori. El padre suelto en plaza, totalmente o a medias modificaría radicalmente los términos del poder interno de Fuerza Popular.