‘La verdad detrás del altruismo’

¿Por qué es el ser humano altruista? ¿Es el altruismo una virtud? ¿De dónde surgió tal idea? Ahora podemos dar una mejor explicación al comportamiento que busca el bien hacia los demás; pero se distancia mucho de lo que la mayoría de personas cree o de lo que algunos pretenden hacernos creer.

Por @RicardoMayta

No es de extrañar que se atribuya una conducta altruista a un dogma en particular o a la misma idea que se tiene de ‘dios’ cuando se desconoce el origen biológico de esta conducta; pero la explicación que la ciencia nos ofrece hoy en día es otra.

Podríamos decir que la expresión cotidiana de una moral individual se halla en nuestra conciencia. Es el producto del reconocimiento de nuestros derechos y el de los demás, así como también sus límites.

Pero para definir a la moral debemos tener en cuenta el origen de ‘la bondad’ y ‘el altruismo’ para lo cual ya hace varias décadas se tiene una explicación biológica ubicada en nuestros genes.

Richard Dawkins, renombrado biólogo y etólogo británico, en su obra “El Gen Egoísta” lo explica de la siguiente manera:

La teoría de Dawkins establece que son los genes -y no los individuos- los agentes sobre los que opera la evolución. Dawkins redefine el concepto de gen como unidad informativa heredable que produce uno o varios efectos concretos, en tanto pueda existir otra unidad de información que produzca efectos distintos, denominada alelo, sin importar si se trata de un improbable gen aislado o de varios genes cooperativos; incluso es indistinto si un gen se corresponde con un cromosoma entero o con un fragmento.

El egoísmo constituye una metáfora con la que Dawkins explica que la prosperidad de un gen depende de su adecuación al medio.

Los organismos son, pues, meras maquinas de supervivencia para genes. Un gen de un organismo sigue existiendo si dicho ser se reproduce. Y, puesto que los genes son la base de la herencia en la reproducción sexual, los genes que proporcionen ventajas reproductivas para el individuo al que pertenezcan los alelos tenderán a ser heredados por un número cada vez mayor de individuos.

Una metáfora adecuada para la teoría del gen egoísta es una respuesta a la pregunta ¿qué fue antes, la gallina o el huevo?. La respuesta, según “el gen egoísta”, sería que la gallina no es más que el medio en que los huevos se reproducen. Con estas premisas, Dawkins explica las relaciones sociales: la agresión, la guerra de sexos, el racismo, el conflicto generacional e incluso la plausibilidad del altruismo.

Como colofón de la obra, Dawkins acuña el concepto de meme o agente responsable de la transmisión cultural humana, análogo al concepto de gen, y sujeto pues a las mismas reglas básicas evolutivas, entre ellas el egoísmo.

El avance en la genética ha identificado a un gen en particular que define el comportamiento de ciertos animales, entre ellos, los primates (como el ser humano) y que conocemos como ‘comportamiento altruista‘, cuya finalidad es lograr un beneficio individual y el de su propia especie. En otras palabras: “yo rasco tu espalda si tu rascas la mía”. Con ello, la especie asegura su supervivencia en el medio hostil que lo rodea. En conclusión, un fin egoísta con resultados altruistas, porque se favorece a otros individuos.

Sin embargo, ¿cómo podríamos explicar la bondad hacia personas que probablemente que no nos podrían devolver el favor o que incluso no conocemos? ¿Bondad desinteresada? ¿Virtud?

La respuesta es que el ser humano tiene profundamente marcado el comportamiento altruista en su código genético y ha sido heredado desde sus antepasados hasta las actuales generaciones de nuestra especie.

El verdadero origen de la moral no impide que se pueda elaborar una moral apartir de la religión, como la moral cristiana o la moral islámica; pero, al igual que todo credo, no posee un origen divino, sino uno meramente humano.

6 pensamientos en “‘La verdad detrás del altruismo’

  1. Saludos,
    me permito responder a este pequeño artículo con algunas notas que con gusto estaría dispuesto a conversar con mayor detalle.
    En primer lugar, la apelación a un principio trascendente como fundamento del comportamiento éticamente racional no tiene nada de problemática en la conformación de una teoría ética (Cf. MacIntyre), por el lado adverso, la pretensión de una sociedad liberal que se autoregula en la conformación de sus ideales prácticos pre-políticos hace dudar incluso a los más optimistas como Habermas (CF. Dialéctica de la secularización). La misma defensa de los derechos humanos sin hacer referencia a una realidad que se antepone y fundamenta la misma puesta -en-relación a otras libertades carecería de sentido. Si estos derechos solo son consecuencia de una concesión del ordenamiento jurídico, no merecerían en absoluto una defensa universal y menos aún racional. ?En qué gen están pues los derechos humanos? ?Cómo los podrías defender sin la apelación a una naturaleza ontológicamente distinta a la de un simple animal? La concepción de la naturaleza humana como puesta siempre en conflicto y en estado de desorden salvaje no es algo nuevo que la genética ha descubierto, Rousseau ya había dicho cosas similares, de igual manera Hobbes había expresado que Homo homini lupus, para oponerse a Tomás de Aquino con su Homo homini naturaliter amicus.Siguiendo a Aristóteles que afirmaba que aunque el hombre no necesitase de los demás para satisfacer alguna necesidad o obtener algún beneficio, aún así buscaría estar acompañado, porque lo entiende como zoon politikon, un ser que esté solo o es un ser superior o una bestia, pero un hombre en definitivamente no puede ser.
    Quizás la razón fundamental de por qué el gen del que se habla puede muy bien explicar el comportamiento animal, pero no el humano, es que nosotros poseemos una diferencia real entre actos (poiesis) y operaciones (praxis) que los mismos genes no son capaces de explicitar. Los primeros de estos son puestos siempre como intermediarios entre el sujeto y el objeto del acto, y el segundo pone un perfeccionamiento intrínseco al sujeto que los realiza: las operaciones intelectuales y volitivas por ejemplo. Que a su vez son inmanentes y que no están en función de ninguna actividad transeúnte, como es una satisfacción egoísta. Por ser inmanente la operación es también fin en sí mismo y no medio para ninguna actividad. Cualquier tipo de conocimiento sensible que esté presente en los animales están siempre en función de la conservación de la propia vida y de la especie, y como notamos claramente sólo conoce lo que es útil para la vida estrictamente natural y biológica. No así nosotros que podemos trascender la propia condición histórica. Esta dinámica no es posible explicar con la simple apelación a la genética, hace falta una reflexión mucho más profunda, que si bien esta ciencia puede dar el primer paso, no da la solución definitiva. La derivación a la estructura social de la humanidad al criterio genético linda más con las explicaciones mecanicistas cartesianas, que Newton y Leibniz ya se encargaron desenmascarar.
    Sin ánimo de polémica creo que el reduccionismo genetista es problemático cuando nos introducimos en cuestiones más internas al ser humano, al contrario darle su debido peso y su debida demarcación material evitaría estos problemas. Cuando se cree que la genética tiene la última palabra se comportaría con típicas patologías de las religiones fundamentalistas a las que cree superar.
    Muchas gracias por la atención prestada

  2. @J.H. Marcelo, excelente tu respuesta, sobre todo con más objetividad.

  3. Creo que es verdad, nunca confié en la gente altruista, en el fondo son mas egoístas que cualquiera de nosotros. La diferencia con los cristianos, es que en teoria ellos deben hacer el bien, pero sin esperar nada a cambio.
    Supongo que es una teoria, así como el altruismo.

  4. Saludos querido Raul,
    Las palabras con las que comienzas tu comentario no me dejan claro qué es lo que piensas; no sé si tu afirmación es un “creo” al modo de incertidumbre, o un “creo” como profesión, es decir, como asentimiento firme. Prosigues hablando de tu falta de confianza en la gente altruista, pero no explicas en qué radica esta desconfianza y pones tu mirada en las intenciones internas de los actos de estas personas: “en el fondo”. Adjudicándote una autoridad que ni siquiera las iglesias cristinas han pretendido asumir, pues tienen por idea clara “de interis nisi ecclesia iudicat” (de las cosas internas ni siquiera la iglesia se puede atrever a juzgar). Tratando de asumir una postura tuya, que es la de haber tenido experiencias con gente que externamente mostraban un interés por los demás, pero en realidad buscaban una satisfacción personal netamente egoísta y egocentrista. Te comento que hay que hacer una clara distinción entre el altruismo y la gente altruista, quizás la más sencilla descripción de tal diferencia sería la analogía entre la teoría y la práctica. Es decir, el altruismo es una corpus doctrinal sobre la ayuda desinteresada al otro como yo (alter ego), y los altruistas son los que en efecto realizan concretamente este corpus. Ahora sí podemos hablar de gente que disfrazaría su egoísmo y su amor desordenado a sí mismo con una especie de máscara altruista. Sin embargo, esta posibilidad, en efecto real y muy común, no desacredita ni invalida la práctica altruista en sí misma. “Abusus non tollit usum”, el hecho de que muchos no sean honestos en sus actos no significa que todos lo seamos. Todos no es lo mismo que algunos, y en lógica cuantificacional esta diferencia es crucial para no cometer errores en las argumentaciones. Al afirmas que cualquiera de nosotros es más honesto que un altruista confirmaría que estas hablando de un egoísmo disfrazado de altruismo y no de un altruismo verdadero.
    Si en algo no me he dejado entender me gustaría que me lo hicieras saber, muchas gracias.

  5. a ver pues, me ha gustado la manera en que abordas el tema.
    yo no soy altruista, no se si no este en mis genes o si este y yo sea una terca, no quiero rascar la espalda de otro para que otro despues rasque la mia. el ser humano es egoismo puro en mi opinion y solo busca beneficios personales y supongo que el altruismo es solo una forma de decirle bonito al hecho de que todos coperen para ayudarnos entre todos.

  6. Es pleno que así como algunas de los comentarios vertidos con un ánimo de razón altamente pornográfica y ridícula no hacen más que confirmar la ausencia de lógica del pensamiento y la presencia y confirmación de la teoría artículo expuesto, lo primero porque con un verbo saciado hasta la indigestión se propone hacer entendible (a un público promedio) un conjunto de ideas organizadas por el mismo dr Frankenstein que resultan faltas de ingenio y al estilo del congreso de la república un vómito gracioso…puesto que también se indica la superioridad sobre los animales en la razón (pensamiento que para la época contempornea resulta, cómo una máxima de santo tomás) puesto que es conocido el rumbo del planeta gracias a esa razón y el uso masturbatorio que con lastimero altruismo observamos desde acá, lo cual de alguna manera favorece la teoría del gen egoísta ya que gracias a ese gen hoy hemos podido apreciar las opiniones humanas con respecto al altruismo y las intenciones ególatras que subyacen en estos post, así como la diversidad de posturas respecto al tema, del cual recién voy a decir y abusivamente que no se pueden incluir respuestas metafísicas (iracionales sin lamer lo científico) pero si que todos estos fenómenos no escapan de lo humano,de lo objetivo, de lo corpóreo entonces partimos de ahí y armamos, pero desde el cuerpo (corpussss para los clasistas, a estas alturas, del lenguaje jaja) en fin hay mucho más que explicar no se ha integrado un análisis al cerebro, ni a sus circunvoluciones, otras experiencias en etología etc. pero tampoco es para vivir desconfiando de todo el mundo así es muy difícil existir y pienso seriamente en que necesitan una evaluación psicológica todos los posteadores unos por ególatras y ridículos, otras por paranoicas y algunos por pendejos así que ahí voy saludos…

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