Fallece el escritor Alfredo Bryce Echenique a los 87 años
No pocos quedaron sorprendidos, este martes 10 de marzo, con la noticia que daba cuenta de la partida de Alfredo Bryce Echenique. El autor de Tantas veces Pedro y Huerto cerrado fue también un hombre con valores políticos bien puestos quien en más de una ocasión se enfrentó al poder. Especialistas y amigos lamentan su muerte y destacan lo mejor de su legado.

En la mañana del martes 10 de marzo se dio una noticia lamentable mediante las redes sociales. Nos enteramos del fallecimiento del escritor peruano Alfredo Bryce Echenique. Tenía 87 años. Inmediatamente, arribaron a nuestra memoria lectora las incontables horas de complicidad que nos depararon sus libros. Porque eso era la literatura de Bryce: un canto a la complicidad amical.
Como sabemos, el humor y la ternura fueron las características de su obra, la cual cautivó a cientos de miles de lectores hispanoamericanos. Uno de los aspectos de la misma era el Perú como tema. En realidad, el Perú siempre estuvo presente en todo lo que escribía.
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En su literatura, Alfredo Bryce reflejó las capas sociales peruanas en tensión, pero lo suyo fue más una apuesta por la representación, y es en este aspecto en el que yace la radiación de su obra: Alfredo Bryce no juzgaba a sus personajes; por el contrario, estaba comprometido con ellos mediante su configuración moral.
Reacciones
La República buscó a dos especialistas en la obra de Alfredo Bryce. Mario Granda, catedrático de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, dijo lo siguiente: “A diferencia de Mario Vargas Llosa y Julio Ramón Ribeyro, cuyo realismo nos confronta y nos obliga a tomar partido, la prosa de Alfredo Bryce Echenique tiene una particular capacidad de seducción. No es una literatura escrita para entender o explicar el mundo, sino, más bien, para vivirla en el presente. Bryce quiere que participemos de su pasión, la del dolor o la del humor, a través de la canción o de la escena melodramática. Su voz narrativa es la del enamorado que no se va, pero que finalmente gana por insistencia o por exceso. Tal vez su vigencia se deba a que siempre fue un escritor que no le tenía miedo a arriesgar con nuevas formas de contar. El bolero se acaba, el bolero se acabó, pero mientras lo leamos siempre podremos volverlo a escuchar”.
Por su parte, Mauricio Novoa, decano de Artes Contemporáneas, Ciencias Humanas y Educación de la UPC, indicó que Alfredo “vivió muy intensamente su vocación de escritor y no quiso hacer otra cosa que escribir. En ese sentido, supo apartarse de un estereotipo que fue muy común en su generación: el escritor “comprometido”. Nunca subordinó su obra a una causa y eso es muy meritorio, especialmente en un contexto marcado por profundas luchas ideológicas de finales del siglo XX. Sobre sus libros, evidentemente, Un mundo para Julius tiene un lugar central porque es un vívido, y al mismo tiempo entrañable, retrato de la élite limeña antes de la reforma agraria. Pero en esa novela, como en la saga de Martín Romaña o sus primeros cuentos, como Huerto cerrado o La felicidad ja ja, uno tiene la sensación de que los personajes llevan vidas exageradas, en muchos casos espléndidas, que terminan en la desilusión, el desencanto; casi como si hubieran sido vidas perdidas. Sin embargo, tengo la sensación de que en el universo literario de Bryce somos los mismos lectores quienes terminamos redimiendo estas vidas, encariñándonos, por así decirlo, con esos personajes aparentemente fallidos. Y es quizás ahí donde está el legado más importante de Bryce”.
En tanto, en las redes sociales, Álvaro Vargas Llosa escribió: “Comparto con ustedes mi enorme pesar por el fallecimiento de Alfredo Bryce Echenique, uno de los grandes escritores peruanos y de la lengua española de las últimas décadas. A sus lectores, a sus parientes, mi más sentido pésame. Su obra lo sobrevivirá, sin duda alguna”. Además, en la cuenta X de El País, se consignaron dos poemas de despedida de Joaquín Sabina, en los que se pueden leer versos como “pluma traviesa, amígdalas inglesas, pluma con peros”.

Noviembre de 2025. Bryce homenajeado en la UNMSM. Foto: Difusión.
El escritor Jorge Eduardo Benavides, amigo de Bryce, dijo lo siguiente en su cuenta de Facebook. Por él nos enteramos de la muerte de nuestro querido escritor.
“Esta mañana nos ha dejado el querido, queridísimo amigo, Alfredo Bryce Echenique. No solo fue un grandísimo escritor, con un estilo absolutamente personal, certero, fino, lleno de deliciosos hallazgos que contribuyeron a edificar un inmenso mundo narrativo; fue también una gran persona y un amigo leal, cariñoso y lleno de detalles y atenciones. Para muchos, como para mí, fue sobre todo eso: un amigo querido con el que compartimos muchas vivencias, risas y pesares. Cada vez que pasaba por Madrid lo recibíamos sus muchos amigos en la ciudad. Celebraciones hasta las tantas horas. Hasta las “mil y quinientas”, como decía él y muchos de sus personajes. Descansa en paz, querido Alfredo”.
Celebración
En el 2025, dos de sus novelas más emblemáticas estuvieron de aniversario. Un mundo para Julius cumplió 55 años y No me esperen en abril llegó a los 30. A razón de ello, Alfredo Bryce recibió merecidos reconocimientos, como el que le hizo la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en noviembre del año pasado.
“No me esperen en abril es la novela más querida por mí de las mías, la que más trabajo me costó escribir; fue una novela en la que yo lo puse todo. No me esperen en abril es la novela de un tiburón sentimental, como lo dijo un crítico del diario El País. Nunca me lo han dicho, pero efectivamente No me esperen en abril es el Julius adolescente. Tienes razón”, declaró el autor en una entrevista para La República a raíz de la publicación de Desde la hondonada 1. Cartas a François Mujica (1965-1999), en septiembre de 2024.
En esa misma entrevista, Bryce dio algunos consejos para los escritores más jóvenes.
“Les diría que viajen. Llama la atención cómo ha cambiado el mundo para los escritores. Antes todos querían ir a París; ahora los escritores quieren ir a Madrid. En Madrid tengo muchos amigos escritores, como Jorge Eduardo Benavides, quien ya está en España muchos años. Él es un buen ejemplo de persistencia”.
Un escritor con convicciones democráticas
En 1995, año en que salió No me esperen en abril, Alfredo Bryce rechazó la Orden del Sol del Perú, que es la distinción más alta concedida por el Estado peruano. En ese entonces, Bryce era muy crítico con Alberto Fujimori y lo que se pretendió con este premio era suavizarlo. No lo consiguieron.
Esta negativa generó que Bryce fuera blanco de ataques. Bryce, en esos meses, se hallaba en el balneario chiclayano de Pimentel, rodeado de amigos, y no se prestó a la jugarreta política. Razones atendibles, pero una muy importante: la nefasta ley de amnistía militar con la que se benefició al Grupo Colina.

Alfredo Bryce fue muy crítico de la dictadura de Fujimori. Foto: Archivo LR.
Bryce escribe una carta abierta dirigida a Fujimori. Un extracto de la misma:
“Señor presidente, yo soy feliz en Pimentel y usted ha envejecido en palacio. Ayer me infligí la tortura personal de verlo en televisión en vez de mirar al mar. Cámbiese de gorra, señor presidente, o cambie de asesor de imagen. Su visera no puede contra lo visceral. Lo visceral es mi rechazo contra su autoritarismo y prepotencia”.
Alfredo Bryce no era político, pero sabía mucho de política. La tenía muy clara.
“Cuando un artista, sea este escritor o lo que fuere, se acerca al poder, es para ser bufón. El hombre de poder siempre va a querer que el artista lo divierta”, indicó igualmente en esa carta abierta.
La cercanía con los lectores
En el recuento literario de 2024 de La República, se eligió a Desde la hondonada 1. Cartas a François Mujica (1965-1999) de Alfredo Bryce como el libro del año. Esta publicación es el testimonio de una amistad sólida.
Aparte de los libros citados, incluyamos también La vida exagerada de Martín Romaña, Tantas veces Pedro y Huerto cerrado. Son títulos que nos sirven como puertas de entrada a su mundo, en donde el tono amical, el de la confidencia festiva, marcaba un acercamiento con los lectores. Es decir, cuando leíamos a Bryce, lo que hacíamos era escuchar (gracias a la voz interior de la lectura) a un amigo que nos cuenta las vicisitudes de su vida.

Alfredo Bryce en el Country Club Lima Hotel, espacio recurrente en sus novelas. Foto: LR.
Ese tono de amigo se ve en las cartas con Mujica. Esto dice cuando nuestro escritor sufrió el robo del manuscrito de su primer libro de cuentos.
“Eso me afectó mucho, François me apoyó. Estaba muy triste, pero tuve el coraje para sentarme y escribir de nuevo y no ponerme a llorar por algo que ya no tenía remedio”.
Leer a Bryce era leer al amigo. Por eso no solo se le admiró como escritor, sino que también se le tuvo mucho cariño. Sus últimos años estuvieron signados por el reconocimiento de sus lectores, igualmente por el de las instituciones académicas. Además, el pasado 19 de febrero, cumplió 87 años, y sus amigos y lectores no fueron ajenos a esa fecha especial.
Nos queda su gran literatura.



















