Corrupción en el espacio político

Aunque no lo parezca a primera vista, el referendo es un intento ciudadano de salirle al paso a esa totalidad corruptiva.  
 

Aunque no lo parezca a primera vista, el referendo es un intento ciudadano de salirle al paso a esa totalidad corruptiva.  
 

En una entrevista con CNN Martín Vizcarra ha declarado que “hay una alianza entre los corruptos”. La frase es clara, y denuncia una conspiración. Esto es algo fácil de entender: los corruptos buscan socios para concretar sus actividades, y también para defenderse cuando son sorprendidos. Algo así como aquella otra frase, según la cual Dios los cría y ellos se juntan.

Debemos entender que esas alianzas son voluntarias, confluencias para el mutuo beneficio, que recorren el largo camino que va de la complicidad de a dos hasta el crimen organizado, pasando por las bandas de distinto tamaño. Confluencias que pueden ser transitorias o permanentes, según la actividad que desarrollen.

Pero el tema tiene facetas que no son tan simples. Por ejemplo la corrupción dentro de una organización. Considerar que en esto hay círculos secretos dentro del organigrama. ¿Pero es posible interactuar con estructuras y colegas corruptos sin terminar contagiado? Lo menos que puede decirse es que en algunos casos sí y en otros no.

No se trata, pues, solo de que los corruptos se alíen. También tienen que subordinar a sus actividades a quienes inadvertidamente funcionan como instrumentos pasivos de la corrupción. Por ejemplo personas que cumplen órdenes sin preguntarse por su sentido, o incluso que se preguntan por el sentido de la orden, pero simplemente no lo entienden.

Pero quizás Vizcarra no entra en este tipo de vericueto. Su planteamiento parece más bien que quien defiende a alguien sospechada o comprobadamente corrupto está en lo mismo para todo fin práctico. Así, la política nacional propiciaría una revelación de la pirámide ascendente de pequeñas estructuras corruptivas que terminan llegando hasta las alturas.

Entonces, postular tal alianza entre los corruptos, equivale a decir que la corrupción es estructural, que funciona como una totalidad, y que no podrá ser realmente atajada con destapes y medidas parciales, no importa cuán espectaculares. Aunque no lo parezca a primera vista, el referendo es un intento ciudadano de salirle al paso a esa totalidad corruptiva. 

Ciertamente no todos los argumentos contra el referendo vienen de la corrupción. Pero la discusión en torno de él está revelando líneas de coincidencia que levantan cada vez más las cejas de la ciudadanía.

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