Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero...
El quinquenio que acaba nos ha dejado algunas palabras y expresiones que contribuyen a definirlo. Quizás solo la publicidad y el espectáculo sean parecidamente creadores, ámbitos lexicógenos a los que el idioma, por momentos, les queda chico. Nuestra lista aquí es necesariamente reducida: no hemos podido oírlo todo.
Si hubiera que elegir la palabra política del quinquenio, esa podría ser la importación francesa caviar, una novedad llena de méritos. Su significado no es seguro ni preciso, al extremo de parecer un invento, pero no hay político, de cualquier ideología, que se haya privado de usarla. Solo los caviares no utilizan la palabra.
En segundo lugar, sin duda, terruqueo, que es acusar sin fundamento de terrorista a una persona. Se lo leí por primera vez a Gabriela Wiener en una columna de este diario y, desde entonces, ha prosperado. La usan quienes abjuran de su pasado en el terrorismo y los que no. Uno de sus efectos: reducir mucho la gravedad de la acusación de terrorista.
Pacto mafioso fue usada en la segunda mitad del período, cuando la sencilla palabra mafia empezó a quedarle chica a lo que venía sucediendo en el Congreso y en el universo partidario en general.
Gran éxito ha tenido el particular uso peruano de victimización, que aquí no es volverse una víctima, sino más bien hacerse la víctima. Se utiliza para referirse a los políticos y otros que se están quejando de un agravio sin tener fundamento para ello. Quizás Pedro Castillo sea un caso clásico de alguien que se victimiza.
En la socorrida expresión mochasueldo no solo hay una nueva palabra del mundo laboral, sino un ejemplo de construcción de palabras para referirse a delitos o faltas cometidos por parlamentarios en su centro de trabajo (comepollo, robacable, etc.). Lo que impulsó la palabra fue la frecuencia con que esos robos se produjeron.
La expresión, recientemente importada, fake news no es la novedad más utilizada, pero sí la mejor empleada. Limitarse a decir noticias falsas no transmitiría el carácter tecnológico, digital, transnacional y perverso de la mentira en los medios y las redes contemporáneos. Digamos que la expresión apunta a algo más que a la mentira.

Un poemario cada tantos años. Falso politólogo. Periodismo todos los días. Natación, casi a diario. Doctor por la UNMSM. Caballero de la Orden de las Artes y las Letras, Francia. Beca Guggenheim. Muy poco X. Cero Facebook. Cero Instagram, cero TikTok. Poemario más reciente: Chifa de Lambayeque (Lima, Personaje Secundario, 2024). Próximo poemario será la quinta edición de Sobrevivir. Acaba de reeditar el poemario Los asesinos de la Última Hora (Lima, Cepo para Nutria, 2025).