
El próximo 12 de abril, la Presidente convocará a elecciones generales, las mismas que se celebraran el 12 de abril de 2026. Con ellas se cerrará una década de crispación y anarquía política, marcando uno de los periodos más atribulados de nuestra historia republicana.
Al revanchismo chavetero de políticos perdedores, se sumó también las agendas subalternas de los mercachifles de la política, esos que, utilizando la inicial de su nombre, constituyen un partido político, que es en realidad una agencia de lobby o una prolongación de sus negocios personales. Este rio revuelto, este huayco cloacal de la política más abyecta de la que se tenga recuerdo, generó el terreno propicio para que se festinen privilegios por doquier, en un frenesí mercantilista y prebendario, tan exagerado como ignominioso.
El Perú está gobernado hoy por un contubernio de compinches impensados. Comenzando por los dos partidos que disputaron la segunda vuelta electoral: Fuerza Popular y Perú Libre y sus líderes Keiko Fujimori y Vladimir Cerrón, pasando por José Luna, López Aliaga, Cesar Acuña, Los Niños de AP y prácticamente toda bancada congresal. Han tomado como propio el propósito de sostener a Dina Boluarte a como dé lugar y en el camino (y como contra prestación), convertir el Perú en su chacra.
Como es lógico, la gran mayoría de los peruanos reprobamos esta componenda y estamos dispuestos a actuar para ponerle fin, a pesar de las maniobras y triquiñuelas que el “Contubernio” despliega para perpetuarse en el poder y garantizarse impunidad. El parte aguas de esta elección, no será entre izquierda y derecha o liberales contra conservadores, será entre quienes apoyan el contubernio imperante y quienes estamos en contra de él.
Una gran coalición cívica, un frente de indignados, de ancha base, decente antes que, de centro, izquierda o derecha, es la única vía, para rescatar al Perú del contubernio y tras esta larga década oscura, reafirmarnos en nuestro lema nacional: “Firme y Feliz por la Unión”.

No hay patria sin valores y orgullos compartidos y no hay futuro sin historia. Hagamos de nuestra cultura un hilo conductor de unión e integración entre los peruanos.

Esto denota la poca importancia y profunda desafectación entre la clase dirigente de la política nacional y el sector empresarial.

Solo un pueblo con posibilidades económicas es un pueblo libre.

"Pero la dimensión más importante de estas movilizaciones, es la política"

El alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, y el gobernador de La Libertad, César Acuña, han comenzado campañas proselitistas mientras ignoran la normativa electoral vigente.