
Mientras el empleo se precariza, y la pobreza y desnutrición aumentan, la señora Boluarte no tiene comentario más atinado que proponerle a las familias peruanas hacer el menú con 10 soles al día. Este despliegue de frivolidad e indolencia, lejos de ser una mácula en el papel, es realmente un sello de marca en la gestión Boluarte.
Ahora, a través de la propia manifestación del ex premier Otárola, confirmamos lo que nadie realmente dudaba: la señora Boluarte dejó, por casi una quincena, acéfalo al Perú de un Jefe Supremo de las FFAA para, en aras de una inoportuna vanidad personal, someterse a un procedimiento estético. Como no podía ser de otra manera, la bancada oficialista de facto, con Fuerza Popular y Alianza para el Progreso a la cabeza, cierra filas por ella. Saben que es la marioneta que necesitan para “gobernar” desde el Congreso.
Hoy, el gobierno congresal prepara dos iniciativas legislativas muy peligrosas para la democracia que debemos denunciar y combatir a toda costa. Por un lado, proponen facilitar, por la fuerza de los votos y no la razón, la suspensión del Jefe de Estado hasta por dos años.
Como saben que será muy difícil para ellos ganar el Ejecutivo, confían en otra infame alianza congresal para suspender al presidente y poder continuar gobernando por la ventana. La otra iniciativa es aprobar el financiamiento privado de los partidos políticos, algo acertado en principio, pero corrompido al querer esconder la identidad de los aportantes en la oscuridad del anonimato. Está bien, y es necesario, que las empresas se involucren con el futuro del Perú, pero es indispensable que el elector sepa claramente qué grupos económicos o intereses especiales apoyan a qué candidatos. Quién es la candidata de los banqueros y quién el de las constructoras es información que no se le puede ocultar al elector.
No sigan haciendo de la trampa, ley.

No hay patria sin valores y orgullos compartidos y no hay futuro sin historia. Hagamos de nuestra cultura un hilo conductor de unión e integración entre los peruanos.

Esto denota la poca importancia y profunda desafectación entre la clase dirigente de la política nacional y el sector empresarial.

Solo un pueblo con posibilidades económicas es un pueblo libre.

"Pero la dimensión más importante de estas movilizaciones, es la política"

El alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, y el gobernador de La Libertad, César Acuña, han comenzado campañas proselitistas mientras ignoran la normativa electoral vigente.