Opinión

Reaparecen las ciudadades perdidas, por Mirko Lauer

"El descubrimiento de un gigantesco complejo de ciudades perdidas en la Amazonía al sur de Quito es algo espectacular".

MIRKO
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El descubrimiento de un gigantesco complejo de ciudades perdidas en la Amazonía al sur de Quito es algo espectacular. No es la primera vez que un hallazgo tan importante se produce, pues algo similar afloró en Bolivia, en el 2022. Pero la tecnología láser que lo permitió promete descubrir muchos más vestigios de ciudades hundidas bajo el follaje.

El equipo liderado por Stéphen Rostain, del CNRS francés, que trabajó 20 años en el tema, todavía no ha bautizado formalmente su descubrimiento, pero ya estima que la constelación de ciudades albergó a unos 10.000 agricultores hace 2.000 años y fue más grande que la megalópolis mexicana de Teotihuacán. Por tanto, su influencia tiene que haber sido amplia y duradera.

Las nuevas ciudades perdidas ecuatorianas están demasiado lejos de las ex ciudades perdidas de la selva norte del Perú como para pensar en una relación. Nos viene a la mente Kuélap, descubierta a mediados del siglo XIX, y el archipiélago de puntos de enorme interés arqueológico ubicados en esa zona, sobre los que todavía es poco lo que sabemos.

El hallazgo ecuatoriano, ocurrido un año después de uno boliviano, refuerza la idea de la Amazonía como un espacio lleno de centros urbanos ocultos, signos de otras tantas culturas desaparecidas. Hubo un tiempo en que los descubrimientos eran sumamente infrecuentes; hoy tienden a serlo más, gracias a la tecnología láser llamada LIDAR.

Fue el explorador Gene Savoy quien impuso la idea que detrás de toda ciudad perdida hay otra que descubrir, de preferencia en las profundidades amazónicas. Su propia megalópolis fue el Gran Pajatén, con la que se topó hacia 1965. Era el centro urbano amazónico más amplio y complejo detectado hasta ese momento.

Pero más que a una carrera hacia la próxima ciudad perdida, el momento cultural invita a pensar en las relaciones entre las antiguas culturas amazónicas de la región. Por lo pronto los países andinos que se reúnen en unos pocos días tienen un real déficit de integración cultural. Que se traduce en insuficiente profundidad del mutuo conocimiento de la antigüedad.

Los países de la CAN podrían pensar en realizar inversiones capaces de hacer de las ciudades amazónicas un espacio científico y turístico de primer nivel en el mundo. También las culturas amazónicas actuales lo agradecerán.

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