El retroceso del Congreso
Fracasa la conjura que buscaba la destitución de la Junta Nacional de Justicia.

La tentación totalitaria fracasó en esta ocasión, y la destitución de los miembros de la Junta Nacional de Justicia se suspendió hasta que se vuelvan a negociar los votos que son necesarios para lograrlo. Un retorno a la Comisión de Justicia para una nueva investigación y un plazo indeterminado, por el fin de la presente legislatura y el anuncio del reinicio de las sesiones legislativas en marzo próximo.
Las reacciones airadas de algunos congresistas ante la decisión del presidente del Congreso, José Soto, de posponer la discusión de la moción de destitución nos colocan ante la pregunta de fondo en este caso: ¿qué provocó el retroceso y cuál fue el factor que dividió a la, hasta ayer, férrea unidad de bancadas que parecían actuar obedeciendo un cronograma preestablecido?
Varias hipótesis. La primera es que pese a la negociación y canje entrecruzado de favores, no se tenían los 87 votos. La participación de APP de Acuña, la bancada de Rafael López Aliaga y la presencia inequívoca del fujicerronismo moviendo detrás de bambalinas todo el tinglado, no aseguraba el número reglamentario de votos para alcanzar la destitución de los miembros de la Junta. ¿Quiénes no aceptaron participar de la conjura golpista y por qué? Es un misterio por desentrañar.
La segunda corre más en la línea de todas las informaciones que se van conociendo de la participación de la fiscal suspendida, Patricia Benavides, en las negociaciones de Jaime Villanueva con los congresistas y, más específico, con los denominados ‘Niños’, a quienes les habrían paralizado acciones punitivas, sumada a la intervención de la fiscal para obtener dos medidas cautelares de la jueza Jacqueline Tarrillo y la presidenta de la Corte de Lima, María Vidal La Rosa, y que habrían tenido un trasfondo irregular, lo que genera incertidumbre entre los congresistas y el desistimiento de su propósito.
Cualquiera sea la explicación, la destitución todavía sigue oscilando como espada de Damocles sobre la cabeza de los siete miembros de la Junta Nacional de Justicia y la desestabilización contra ellos –que ya lleva ocho meses gestándose en el Congreso– solo ha fracasado por el momento.
No es más que un respiro, insuficiente para dar paso al descuido. El golpe de Estado que se estaba preparando tiene responsables y tendrán que conocerse.
















