¿Tiene futuro este alcalde?, por Mirko Lauer
"Cuando López Aliaga apareció en escena traía un lenguaje ideológicamente desafiante, que sin embargo no le permitió superar a Fujimori en las elecciones del 2021".

En estos tiempos las cifras de aprobación del alcalde Rafael López Aliaga superan largamente a las de Dina Boluarte, pero no se comparan con las que tuvieron Alberto Andrade o Luis Castañeda Lossio, sus antecesores en el municipio. La de ahora es una gestión mediocre, donde contrastan mucho las promesas (“Lima potencia”) con los efectivos logros.
El actual alcalde no es un político simpático ni eficaz. Tiene iniciativas que se le chispotean, como la playa terrestre que lanzó. Sus proyectos en seguridad, un tema clave, no dan fuego alguno. Sus relaciones con las ollas comunes son, por decir lo menos, perfectibles. Su comunicación con el pueblo no puede ser criticada, porque casi no existe.
Según Ipsos, 40% del vecindario aprobaba al alcalde en abril pasado, y en noviembre esa aprobación se encogió a 30%. No son malas cifras en un país donde el Congreso tiene 6%. Además, en un panorama electoral fragmentario, 30% en Lima coloca a un candidato en las inmediaciones de la segunda vuelta. ¿Pero qué aritmética veremos desarrollarse de aquí al 2026?
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Mal que bien, López Aliaga ha logrado mantenerse como nº 2 entre los aspirantes de derecha a la próxima presidencia, detrás de Keiko Fujimori. La dupla es expresión de que tampoco el pensamiento y los intereses de derecha han producido figuras interesantes ahora último. El “Bukele peruano” ya está en los afiches, pero el “Milei peruano” aún no asoma.
En otras palabras, ¿ese segundo puesto es efectivo o solo una ilusión óptica transitoria? Bastaría que César Acuña, con más partido y más bancada, termine de consumar su viraje hacia la derecha para que el alcalde de Lima quede en el nº 3. Llegará a la próxima campaña con una pesada mochila de promesas incumplidas y proyectos fracasados.
Cuando López Aliaga apareció en escena traía un lenguaje ideológicamente desafiante, que sin embargo no le permitió superar a Fujimori en las elecciones del 2021. Solo Lima lo apreciaba entonces, y eso no ha cambiado con el tiempo. Renovación Popular necesitaría una figura totalmente nueva, menos Porky y más Supercholo.
La sensación es que el tiempo que suele venir con el factor sorpresa ya se ha acabado. El municipio ha perdido la imagen de gestor de la seguridad. La popularidad de López Aliaga se aleja, en 10.000 motocicletas.






