
En mayo de 2021, durante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, Keiko Fujimori y Pedro Castillo firmaron la “Proclama Ciudadana - Juramento por la Democracia”, un pacto que velaba por el respeto a la institucionalidad y a los derechos humanos. Casi un año más tarde, las bancadas de ambos protagonistas decidieron infringir uno de los acuerdos, el de fortalecer el trabajo de la Sunedu, al aprobar en segunda votación el proyecto de ley que recompone su Consejo Directivo.
La conducta del fujimorismo viola la norma, pero la de Perú Libre —siendo el ala oficialista y teniendo a su representante como jefe de Estado— evidencia además la facilidad del partido para emplear artimañas y alcanzar el poder: suscribir un documento oficial y luego olvidarlo es un truco que tiene como espectador a todo el país.
Así, Pedro Castillo, el agente con mayor jurisdicción del grupo aunque no con mayor respeto, tiene en sus manos un papel crucial: decidir si promulga la ley o la observa; sin embargo, su silencio ha marcado la agenda. Esta ya no es una socarrona historia sobre un niño y un pollo, solo sobre un profesor cuya única trampa por sortear es la de su propio ego. Deberá tener en cuenta que cuando una autoridad rompe su compromiso —la obligación contraída, según la RAE— destruye al mismo tiempo su prestigio. Su palabra, la de maestro y la de presidente, se puede volver ineficaz.
Asimismo, todo aquello que el mandatario asegure, incluso con firma de por medio, estará bajo sospecha. Ya su figura tambalea en el escenario actual: de acuerdo con un estudio realizado por Ipsos, el 73% de la comunidad encuestada no confía en él, es decir, no hay credulidad en la imagen del líder político.
Y no la habrá en la medida en que Castillo desatienda al titular de la Sunedu, Oswaldo Zegarra, y a las asociaciones que le exigen al Ejecutivo defender la educación. “Quedará en la historia que este Congreso fue responsable del retroceso de la reforma universitaria que perjudicará a miles de estudiantes”, sostiene Zegarra y, de paso, el Perú entero.

“Ante la labor de consulta y contrastación para la que el periodista se instruyó por años, existe un software que cómodamente se convierte en una fuente”.

"Ocupa cuatro segundos teclear “la traición” y demanda incluso menos tiempo indignarse. El ejercicio veloz del usuario que lanza la piedra y no esconde la mano, salvo que se trate de un trol, delata lo sencillo que es abrazar la disputa".

"Para algunos, las oportunidades se llaman contactos —vara, argolla, amigo del amigo, compadre—; para otros, las oportunidades son colchones emocionales sobre los cuales sobreviven mientras buscan algo parecido al progreso".

“Prestigio y fama —capacidad y publicidad— coexisten en un estilo de vida que ya le pertenece a su biografía”.

"Un Gobierno que resuelva es más útil que un novio que resuelva".