Una negacionista junto a Milei
Hoy podría llegar al poder en Argentina, de la mano de Javier Milei, la diputada ultraconservadora Victoria Villarruel, quien minimiza los crímenes de la dictadura y pretende acabar con los avances en aborto seguro, matrimonio igualitario e igualdad de género en ese país.
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Es hija, nieta y sobrina de militares. Su padre persiguió a guerrilleros en el norte de Argentina. Su tío fue procesado por cometer secuestros en un centro de detención clandestino. Se llama Victoria Villarruel, es diputada y es el rostro de los ultraconservadores que acompañan a Javier Milei en su campaña por la Presidencia de Argentina.
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Milei, que hoy disputa la segunda vuelta frente a Sergio Massa, se reconoce como un libertario, doctrina que promueve la libertad individual, apoya el acceso al aborto seguro, no permite que se restrinjan los derechos de los gays y está en contra de los militarismos.
Sin embargo, su candidata a la vicepresidencia es una encarnizada enemiga del aborto y partidaria de la derogación de la histórica ley de interrupción voluntaria del embarazo, aprobada en 2020. Hay que “reabrir la discusión” sobre esta norma, dijo hace unos días, adelantando lo que podría ser alguna de sus primeras medidas de llegar al Gobierno.
También está en contra del matrimonio igualitario, promulgado en 2010 en su país, pues, según ella, habría sido suficiente legalizar la unión civil.
Y, como es de esperar, es una ardiente opositora de lo que los ultraconservadores denominan la “ideología de género”.

DUPLA. Influido por Villarruel, Milei ya ha puesto en discusión la cifra de los 30.000 desaparecidos por la dictadura.
Enemiga de los DDHH
Sin embargo, su principal batalla es la de la memoria histórica. Desde hace años, incluso antes de ser elegida diputada por La Libertad Avanza, el partido que encabeza Milei, era una ferviente defensora de la causa de los militares procesados por crímenes de DDHH cometidos durante la dictadura, delitos que siempre relativizó, alegando que “lo ocurrido en Argentina fue una guerra de baja intensidad”.
De hecho, Villarruel evita llamar “dictadura” al período en el que los militares gobernaron Argentina, sino que lo llama “gobierno de facto”. No cree en la cifra de 30.000 desaparecidos. Y dice que la historia oficial sobre esa época es “parcial y tergiversada” porque minimiza la violencia cometida por organizaciones guerrilleras como el ERP y Montoneros.
La aliada de Milei arremete, cada vez que puede, contra los organismos de derechos humanos y contra organizaciones como las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo.
Hace poco, atacó a la presidenta de Abuelas, Estela de Carlotto, llamándola “un personaje bastante siniestro para nuestro país porque con ese cariz de abuelita buena la realidad es que ha justificado el terrorismo”. La hija de Carlotto fue secuestrada cuando era militante de la juventud peronista y estaba embarazada; los militares le arrebataron al recién nacido, la asesinaron y entregaron al niño a una familia que lo crio como si fuera suyo, hasta que recién en 2014 se reveló su verdadera identidad.
Los medios argentinos han anotado que Villarruel ha logrado influir en el discurso de Milei sobre los derechos humanos, un tema en el que él no solía involucrarse. Por ejemplo, ya ha puesto en discusión la cifra oficial de desaparecidos: “¿Me podés mostrar completa la lista de los 30.000?”, le dijo hace algunas semanas a una periodista que le preguntó al respecto. Y a Patricia Bullrich, una de sus rivales en primera vuelta, ahora aliada suya en la segunda, le recordó su pasado en Montoneros diciendo que estaban poniendo de candidata a una persona “que tiró bombas en los 70”.
Si gana Milei, su vicepresidenta manejará los sectores de Interior y Defensa, según lo que el propio candidato ha adelantado. A contrapelo de lo que profesa la doctrina libertaria, Villarruel ya ha hablado de ampliar el presupuesto militar. Impulsará, a todas luces, un régimen militarista. Ultraconservador y reaccionario.






















