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Deslealtades, intrigas y traiciones en la cúpula de la Policía Nacional

Rencillas. La acusación del teniente general Óscar Arriola contra el teniente general Augusto Ríos Tiravanti por la supuesta filtración de documentos personales del actual comandante general de la PNP, Fredy López Mendoza, está a punto de concluir en la Oficina de Asuntos Internos del Ministerio del Interior. El caso que involucra a los mandos policiales afecta el liderazgo de la institución, justo cuando se necesita cohesión en la lucha contra las organizaciones criminales.

De izquierda a derecha el teniente general (r) Oscar Arriola, el comandante general Fredy López Mendoza, y el teniente general Augusto Ríos Tiravanti. Foto: Composición LR
De izquierda a derecha el teniente general (r) Oscar Arriola, el comandante general Fredy López Mendoza, y el teniente general Augusto Ríos Tiravanti. Foto: Composición LR

La renuncia del comandante general de la Policía Nacional, Óscar Arriola Delgado, está lejos de haber resuelto la crisis de liderazgo en la institución responsable de la primera línea en la lucha contra el crimen. La salida de Arriola fue un episodio más de una pugna irresuelta que muy probablemente cause más cambios y reacomodos en el Alto Mando policial.

El domingo seis de septiembre, el teniente general Óscar Arriola anunció que daría paso al número dos de la institución, el teniente general Fredy López Mendoza, como nuevo comandante general de la PNP. Dimitió después de una intensa campaña mediática que lo responsabilizaba del incremento de los asesinatos por extorsión, y por presuntamente fabricar éxitos policiales, como la detención de cinco integrantes de Los Pulpos que secuestraron en Trujillo al empresario Jenss Lara Tantaquilla y asesinaron a cuatro acompañantes, el sábado 30 de agosto. Lo que llamó la atención fue que Arriola anunció que sería reemplazado por el número dos de la institución, el jefe del Estado Mayor, teniente general Fredy López Mendoza. Ahora se sabe por qué Arriola se tomó tal atribución, que correspondía al ministro del Interior, César Astudillo.

Pocos días antes de dimitir, Arriola descubrió que el número tres de la cúpula policial, el Inspector General, teniente general Augusto Ríos Tiravanti, entregaba información en su contra a algunos medios que lo atacaban y exigían su renuncia. También supo que el propósito de Ríos era la Comandancia General, pero se le interponía el número dos, el teniente general Fredy López. Por esta razón, sabiendo de las intrigas de Augusto Ríos, Arriola presentó a López como el nuevo comandante general de la PNP.

Sin embargo, el teniente general Augusto Ríos Tiravanti no canceló su plan por alcanzar el máximo cargo en la institución policial.

El lunes siete de septiembre, al día siguiente que Arriola hizo público que dejaría la Comandancia General de la PNP, en las redes sociales y en algunos medios se difundieron documentos personales del teniente general Fredy López que hacían referencia a que padecía una grave enfermedad.

El mensaje era evidente: López no estaba en condiciones de salud para ejercer como Comandante General de la Policía Nacional, por lo que el puesto debía ser ocupado por el número tres, el teniente general Augusto Ríos Tiravanti.

La infidencia que afectaba la integridad del teniente general Fredy López no fue de ninguna manera una casualidad. Buscaba su descalificación.

Según fuentes de la Dirección de Recursos Humanos de la PNP consultadas por La República, en su hoja de vida el general Freddy López figura con la clasificación de aptitud psicosomática 2, como resultado de un tratamiento médico. Es decir, contaba con una discapacidad para el servicio policial y, según las normas, no está en condiciones de comandar unidades operativas.

El martes ocho de septiembre, agentes de la Dirección de Inteligencia de la PNP (DIRIN) elevaron una nota informativa al despacho del Inspector General de la PNP, teniente general Augusto Ríos Tiravanti, informando de la publicación sobre el estado de salud del teniente general Freddy López Mendoza.

El mismo día, la Dirección de Comunicaciones e Imagen de la Policía Nacional emitió un comunicado para desmentir que Fredy López estaba discapacitado para asumir la Comandancia General de la PNP.

La ficha bajo la manga

Precisaron que, si bien es cierto el general Fredy López Mendoza, en un momento de su carrera policial se le otorgó la clasificación de aptitud 2, en los últimos años no presentó dolencia o sintomatología relacionadas al diagnóstico.

La República encontró evidencia de la intervención del entonces inspector general, el teniente general Augusto Ríos, en el caso de Fredy López.

El miércoles nueve de septiembre, Augusto Ríos Tiravanti se comunicó telefónicamente con el jefe interino de la Dirección de Recursos Humanos de la PNP, coronel PNP Jhonny Silva Rodríguez. Le pidió el legajo del teniente general Fredy López Mendoza.

Además, el teniente general Augusto Ríos ordenó al jefe de la Dirección de Inspecciones de la Inspectoría General, general Olger Benavides Ponce de León, que se presentara en la Dirección de Recursos Humanos y en la Dirección de Sanidad, para que recogiera documentación sobre la salud y condición médica del teniente general Fredy López.

Según fuentes con conocimiento del caso, la supuesta intención de Augusto Ríos era verificar la información contra el teniente general Fredy López Mendoza en las redes sociales y los cambios que ocurrirían con la salida de Óscar Arriola.

En efecto, pronto pasarán al retiro por cumplir 40 años de servicio, el teniente general Luis Flores Solís, tercero en la línea de mando, y el general Colin Sim Galván, sexto en el escalafón. Así que el teniente general Augusto Ríos Tiravanti solicitó la información porque, al asumir como jefe de Estado Mayor -el segundo después del comandante general Fredy López-, tenía que encargarse de la reestructuración del cuadro de asignación de oficiales.

Eso dicen las fuentes relacionadas con el pensamiento del teniente general Augusto Ríos.

Sin embargo, el viernes 18 de septiembre, antes que Augusto Ríos Tiravanti asumiera como jefe del Estado Mayor de la Policía Nacional, fue suspendido temporalmente de sus funciones por la Oficina de Asuntos Internos del Ministerio del Interior.

¿Qué había sucedido?

El lunes 14 de septiembre, dos días antes que Fredy López relevara a Óscar Arriola, este denunció a Augusto Ríos Tiravanti ante la Oficina de Asuntos Internos. Le atribuyó haber filtrado el legajo personal del teniente general Fredy López Mendoza con el presunto objetivo de buscar su descalificación para asumir la Comandancia General de la PNP, con la idea de que su lugar sea ocupado por el tercero en la jerarquía. Es decir, el mismo Augusto Ríos Tiravanti.

Una vieja enemistad

Los tenientes generales Óscar Arriola y Augusto Ríos Tiravanti son de la Promoción Integración 1989. El primero perteneció a la Policía de Investigaciones del Perú (PIP) y el segundo a la Guardia Civil. Mientras que Fredy López es de la Promoción 1990.

Entre compañeros de promoción siempre existe cordialidad, pero este caso parece una excepción.

Según las fuentes, Arriola y Ríos comparten animadversiones, lo que recrudeció cuando el primero ejerció como Comandante General de la PNP. Ríos cuestionaba las decisiones de Arriola.

Por ejemplo, cuando Óscar Arriola trató de suspender el proceso de exámenes para el ascenso en la Policía Nacional debido a la crisis causada por el incremento del crimen en el país, Ríos se opuso y opinó que las evaluaciones debían cumplirse sí o sí.

Fuentes con conocimiento en el caso del teniente general Augusto Ríos Tiravanti afirman que la imputación de Óscar Arriola en su contra es falsa.

"Fue una venganza", señalaron.

Mientras que fuentes relacionadas con el pensamiento de Óscar Arriola, manifestaron que Augusto Ríos filtró información contra su compañero de armas el teniente general Fredy López “con el evidente objetivo de pretender ocupar la Comandancia General de la Policía Nacional”.

De acuerdo con la versión de las fuentes con conocimiento de la defensa de Augusto Ríos, haber solicitado el legajo personal del teniente general Fredy López Mendoza y de otros diez generales, es una acción amparada por el Reglamento de la Policía Nacional y corresponde a sus atribuciones como Inspector General, cargo que ejercía cuando hizo el requerimiento de la información. Precisaron que Ríos no filtró ninguna información a la prensa contra el teniente general Fredy López Mendoza.

"Como Inspector General estaba facultado para acceder a la información de los legajos y Riper (Reporte de Información Personal). Por lo tanto, no ha causado perjuicio alguno a nadie, ni mucho menos se afectó la imagen, la disciplina, la ética ni el servicio policial", explicaron las fuentes.

En su defensa ante la Oficina de Asuntos Internos, Augusto Ríos Tiravanti expresó que informó por escrito al excomandante general Óscar Arriola y al ministro del Interior, César Astudillo, sobre la solicitud de los legajos personales de los generales, entre ellos Fredy López Mendoza.

“Todo lo han tergiversado para dañar la imagen del general López Mendoza. Han utilizado al teniente general Augusto Ríos como chivo expiatorio”, señalaron las fuentes.

Las fuentes cercanas al suspendido jefe de Estado Mayor indican que la finalidad de las acusaciones contra Ríos es impedir que ejerza el cargo.

“Hay quienes no quieren que sea el jefe del Estado Mayor, no quieren que sea el número dos en la Policía Nacional. Esa es la verdad”, enfatizó.

La investigación está a cargo de la Oficina de Asuntos Internos del Ministerio del Interior. Augusto Ríos se ha resignado. Cree que lo van a acusar y que le van a dar de baja.

Le ha dicho a sus amigos: "No hay problema que me inviten al retiro. Soy abogado de profesión y cuando salga de este problema voy a cazar a la gente que me ha hecho daño. Porque mi imagen y mi reputación no tienen precio y las lágrimas de mi esposa y mis hijas tienen que ser resarcidas".

El teniente general Augusto Ríos Tiravanti está sin cargo. Solo forma parte de la Comisión Consultiva de la Comandancia General de la PNP. Es decir, en la congeladora.❖

El teniente general Manuel Lozada Morales

Si la Oficina de Asuntos Internos del Ministerio del Interior concluye que el teniente general Augusto Ríos Tiravanti es responsable por la filtración del legajo del teniente general Fredy López Mendoza, podría ser pasado al retiro.

De ser así, lo reemplazaría el teniente general Manuel Lozada Morales como jefe de Estado Mayor.

El general Samuel Peralta Campos podría ser designado Inspector General de la Policía Nacional, pero para ejercer dicho cargo primero debe ser ascendido al grado de teniente general. Solo así se convertiría en el número tres de la institución policial.

En el proceso disciplinario también son investigados el jefe de la Dirección de Recursos Humanos coronel PNP Jhonny Silva Rodríguez y la digitadora de la oficina de legajos, la técnica PNP Katherine Vizcarra Manrique.

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