
El río Iguazú superó los 12.000 metros cúbicos por segundo debido a las intensas lluvias en las cuencas del sur de Brasil, un volumen cercano a nueve veces su caudal habitual. La crecida obligó a las autoridades del Parque Nacional Iguazú, en Argentina, a cerrar los paseos turísticos y aplicar un protocolo de seguridad para proteger a visitantes y trabajadores.
El fenómeno también afecta a Foz do Iguaçu, en Brasil, y a otras localidades de la Triple Frontera, donde las autoridades mantienen la alerta por posibles inundaciones. El aumento del nivel de los ríos Paraná y Uruguay provocó restricciones en cruces fronterizos por agua, mientras algunos sectores ribereños quedaron bajo vigilancia ante la posibilidad de evacuaciones.
En el lado argentino, el Parque Nacional Iguazú suspendió temporalmente el ingreso a sus sectores de uso público, incluidos los circuitos Inferior y Superior, el Tren Ecológico, el Sendero Verde y el Sendero Macuco. La decisión respondió al caudal extraordinario del río y al riesgo para quienes visitan las Cataratas del Iguazú.
La Garganta del Diablo ya permanecía cerrada de forma preventiva desde el 3 de agosto. Antes de la crecida, las autoridades desmontaron sus pasarelas y barandas metálicas y trasladaron las estructuras a tierra firme con el fin de evitar daños. La medida buscó prevenir una situación como la de octubre de 2023, cuando el agua arrastró más de la mitad de la pasarela y el paseo permaneció cerrado durante nueve meses.
El intendente del parque, José María Hervás, explicó que la reapertura dependía tanto del descenso del río como de una inspección de las instalaciones. “Hay muchos troncos, ramas, sedimentos, pueden aparecer animales muertos”, advirtió en declaraciones a LA NACION. También señaló que el agua alcanza el nivel del balcón de la Garganta del Diablo con un caudal de 8.000 metros cúbicos por segundo y lo supera cuando llega a 10.000.
En Foz do Iguaçu, el Parque Nacional do Iguaçu restringió el acceso a las pasarelas de la Garganta del Diablo, pero mantuvo habilitados los senderos altos, situados a mayor distancia del cauce.
La crecida también afectó las conexiones fluviales entre Argentina, Brasil y Paraguay. El acceso al Puerto Iguazú quedó cubierto por el agua, mientras varios cruces por lancha o balsa sobre el Alto Paraná, entre ellos los de Eldorado, Jardín América, Montecarlo y Puerto Rico, quedaron suspendidos hasta nuevo aviso.
En Brasil, las autoridades evacuaron algunas viviendas de las zonas bajas de Foz do Iguaçu. En Ciudad del Este, Paraguay, se mantuvo la alerta ante la posibilidad de desalojos en áreas próximas al Paraná.
En la ribera del río Uruguay también se suspendieron cruces fronterizos y se emitieron alertas naranjas, un nivel previo a la necesidad de evacuar sectores ribereños. En las localidades de Corrientes y Entre Ríos, como Santo Tomé, Monte Caseros, Paso de los Libres y Concordia, las autoridades restringieron el acceso a zonas costeras.
Las precipitaciones persistentes en las cuencas de los ríos Iguazú, Paraná y Uruguay están relacionadas con las condiciones del fenómeno El Niño. Los pronósticos citados en el informe anticipan que la inestabilidad continuará durante los próximos meses y que la mejora de las condiciones meteorológicas podría tardar varios días.
Favio Cabello, titular de la Oficina de Prevención ante Desastres Naturales de Posadas, advirtió sobre la continuidad de las lluvias en la región del Litoral. “En noviembre vamos a tener El Niño ya en su máxima magnitud y va a perdurar hasta enero inclusive”, afirmó en declaraciones a MisionesOnline.
Cabello indicó que la región se encontraba en el séptimo nivel de una escala de crecimiento de diez escalones. Las autoridades recomendaron consultar los partes oficiales para seguir la evolución de los ríos y conocer posibles nuevas restricciones. El cambio climático también forma parte de las preocupaciones sobre la seguridad de las infraestructuras turísticas ante crecidas extraordinarias.