Anemia conceptual

El Gobierno que hemos elegido está funcionando sobre la base de prejuicios como los mencionados, en donde se proyectan en los sectores más desfavorecidos los aspectos denigrados que, en realidad, son parte de la condición humana.

12 Feb 2018 | 6:05 h

Hace algunos días la primera ministra, Mercedes Aráoz, hizo unas declaraciones acerca de la violación y asesinato de la pequeña Jimena, perpetrados por César Alva Mendoza, quien fue capturado en La Tinguiña, en Ica. En el programa de tv “Punto Final” la premier afirmó lo siguiente: “La violencia viene de espacios familiares muy dañados, donde probablemente ha habido anemia, desnutrición infantil que no permitió el desarrollo del cerebro y la violencia es aceptada como algo normal en estos espacios.” Comoquiera que las aseveraciones de la vicepresidenta han sido ampliamente criticadas, en particular en las redes sociales, no se trata aquí de hacer más leña del árbol caído sino de entender de donde proceden esos prejuicios y qué implicancias tienen para nuestra sociedad.

En estos días convulsos, en donde nadie sabe cuánto tiempo le queda al presidente antes de la vacancia anunciada, es pertinente preguntarse si todo gira únicamente en torno a las cada vez más numerosas evidencias de corrupción. Mi impresión es que hay otros asuntos que deben ser tomados en cuenta, los que asoman en las declaraciones de Aráoz. Para ir al grano: la ideología importa.

El Gobierno que hemos elegido está funcionando sobre la base de prejuicios como los mencionados, en donde se proyectan en los sectores más desfavorecidos los aspectos denigrados que, en realidad, son parte de la condición humana. Violadores y asesinos existen en todas las clases sociales, con o sin desnutrición infantil. Hemos visto varios ejemplos de esta violencia contra las mujeres en los últimos tiempos: por lo menos se ha visto a dos mujeres arrastradas de los cabellos por el piso. En ningún caso se trataba de hombres cuya infancia haya conocido las carencias alimenticias, ni las deformaciones cerebrales, a las que alude la vicepresidenta del país.

El hecho de que Alva haya violado y asesinado a una niña es acaso más extremo, pero de ninguna manera excepcional. He escuchado centenares de veces en mi consultorio relatos de mujeres abusadas: puedo asegurar con total certeza que las deficiencias alimenticias no tuvieron ningún papel en esos abusos. Lo que esas “explicaciones” revelan son una mirada clasista y racista: solo en esos lugares en donde se come poco y mal se naturaliza la violencia, parece decir. Si estos prejuicios fueran tan solo de Mercedes Aráoz, podría pensarse que es suficiente con sacarla del cargo y nombrar a alguien más idóneo.

El problema es que es muy probable que ella solo esté diciendo en voz alta lo que piensa buena parte del ejecutivo, en donde PPK se ha rodeado de friends and family. Gente como él, que piensa como él. Esto, pienso, ha estado subyacente a la falta de apoyo popular que se constata en estos días en que tanta falta le haría. Como me dijo un colega y amigo: “es el fin de la esperanza blanca”. Lo cual demuestra, por si hiciera falta, que se puede haber comido muy bien de niños y no entender nada de grandes.

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