A contraluz . "Lo han convertido en victimario"

ÓSCAR MEDRANO. el fotógrafo de ‘caretas’ reclama por la tropelía cometida por panamericana TV al manipular una foto suya tomada a celestino ccente, sobreviviente de masacre senderista en 1983. el daño es irreparable.

ÓSCAR MEDRANO. el fotógrafo de ‘caretas’ reclama por la tropelía cometida por panamericana TV al manipular una foto suya tomada a celestino ccente, sobreviviente de masacre senderista en 1983. el daño es irreparable.

Por Juan Álvarez Morales
Foto: Percy Ramírez



–Don Óscar, ¿cuándo usted tomó esta fotografía del campesino Celestino Ccente?

–En 1983. Yo estaba en Ayacucho cuando me enteré que cerca a Lucanamarca Sendero Luminoso había matado a 93 personas, y que los heridos estaban en el Hospital Regional de Ayacucho. Fui y encontré a Celestino y a otro, que tenía en la cabeza una extraña herida en forma de interrogante.

–¿Ellos accedieron a ser fotografiados?

–Claro. Incluso Celestino se sacó el trapo para mostrarme la herida. Después ambos me contaron cómo fue el ataque. Por momentos estaban postrados, pero pudimos conversar largo rato.

–¿Qué le contó Celestino?

–Me relató cómo había escapado. Cómo los de Sendero empezaron a matar a diestra y siniestra, y a él le cayó un machetazo en la cabeza, pensó que la única forma de escapar era levantarse del suelo y salir corriendo hasta aventarse por una pendiente llena de espinas, lo cual no le importó.

–Porque, al final, las espinas lo iban a salvar...

–Sí. Porque cuando los senderistas decidieron seguirlo se encontraron con las espinas y allí se detuvieron.

–Mientras tanto, Celestino...

–Se quedó inmóvil. Como era de noche y había rodado cinco metros, esperó el amanecer. Al día siguiente recapacitó, buscó ayuda y lo llevaron al hospital.

–¿Él llegó con el trapo en la cabeza?

–Sí. Es lo primero que hacen cuando tienen una herida, para cubrirla y contener la sangre.

–Imagino que cuando él le mostró la herida, usted no pudo evitar sentirse impactado...

–Por supuesto. Y como yo hablo quechua, el lazo emotivo con un campesino suele ser más intenso.

–Ud. deja de ser un extraño...

–Sí. Inmediatamente captan qué busco, y me entienden.

–Después, usted intentó llegar al lugar de la masacre...

–Sí, aunque para eso debía hablar con el general Clemente Noel. Hacía poco había pasado lo de Uchuraccay, así que no podía ir solo. Pero como me había hecho amigo de los oficiales porque les llevaba ejemplares de la revista, aproveché eso para pedir que me lleven al lugar. Recuerdo que debí vestirme de soldado para que los colegas no me reconozcan.

–Cuando reveló las fotos, recién pudo percatarse de la magnitud de la imagen captada...

–Claro. Yo le había tomado quince fotos a Celestino, y esta es la que se imponía a las otras.

–¿Por qué?

–Por la tristeza del campesino. La foto simbolizaba el dolor.

–¿Ha vuelto a ver a Celestino?

–No. Estoy en esas. Ya me dijeron que está vivo, así que apenas pueda iré a buscarlo.

–¿Y qué sintió cuando vio esa foto manipulada en esa promoción del programa Panorama?

–Quedé intranquilo. ¡Es tan burdo lo que han hecho! ¡Él es víctima del terrorismo, y lo han convertido en victimario! ¡Cómo hacen eso! Es realmente muy burdo.

–Y perjudicaron a Celestino...

–Por supuesto. No sé si no se dan cuenta. Deben ser personas sin cerebro. ¡Cómo pudieron hacer eso!

–De hecho, han aprovechado que él no puede defenderse.

–Sí pues. Es una muestra de incapacidad. Si se lo hubieran hecho a alguien de la ciudad, seguramente serían demandados.

–Cuando vea a Celestino, ¿le contará lo que ha pasado?

–Claro. Esta foto ha dado mucho que hablar, por eso fue elegida para la muestra de la Comisión de la Verdad. Se suponía que no debíamos olvidar lo que pasó en 20 años, pero mira lo que están haciendo.

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